2.500 años de Historia Griega [en 42.195 zancadas]

Todos los caminos conducen a Roma… O a Maratón…?” Pareciera ser que la primer aseveración, dando una noción de los límites grandilocuentes próximos al infinito del vastísimo desarrollo en superficie del Imperio Romano de antaño, podría tener una acepción  en la cultura helénica de la Antigua Grecia. Y todo, producto de la acción de un emisario, dispuesto a dar su propia vida por llevar a cabo su misión: entregar un mensaje.

La historia del soldado Filípides y su carrera desenfrenada uniendo los 40 kilómetros que separan las planicies de Maratón con Atenas para anunciar la victoria ateniense sobre los persas, acaecida en el 490 A.C., no puede resultarnos desconocida, aunque algunos de sus matices no hayan tenido tanta trascendencia. Para algunos estudiosos, las tropas defensoras eran superadas en una relación que oscilaba de dos a seis soldados  invasores por cada griego. Otro aspecto histórico narra que en virtud a la crudeza del combate, no quedaron caballos en pie, y es por eso que la responsabilidad de entregar el mensaje recayó en el soldado más veloz. Según cuenta la leyenda, si las tropas persas hubieran resultado victoriosas, serían las propias mujeres quienes prenderían fuego la ciudad, matarían a sus hijos, y luego cometerían suicidio. Días antes de entrar en combate, se le había encomendado a ellas, junto a los ancianos y niños que quedarían en la urbe, se vistieran como soldados, y ocuparan torres y murallas, a modo de disuasión, para poder de esta manera engañar a Artafernes y sus tropas invasoras.

Algunos conceptos mucho más imaginativos dan cuenta de la aparición del dios Pan, dando su predicción de una victoria segura. Las palabras pandemónium y pánico, derivan del nombre de este dios pagano, sintetizando los estados de desesperación vividos por los soldados persas, ante la bravura en combate de sus contrincantes.

Parte de lo narrado resulta conocido, producto sin duda de la acción posterior de Pierre de Coubertain, que a exactos 2.386 años de ese combate que puso fin a las Primeras Guerras Médicas, institucionalizaba esos míticos 40K como la disciplina paradigmática de los Juegos Olímpicos (Atenas 1896, París 1900 y Saint Louis 1904), y que clausurarían los mismos, desde su primer edición, hasta la última, de 42,195K en Beijing 2008.

Ligada a esta historia, también es conocida la del entrenador Bill Bowerman, que en 1971 decidió pegarle unas alas al calzado de su pupilo Steve Prefontaine, en honor a la diosa de la victoria griega Niké, surgiendo de esta manera la estética de la gran marca deportiva norteamericana. Según cuenta parte de la leyenda, Niké, es una de las citas probables con que Filípides resumió el resultado de la batalla, antes de morir por el esfuerzo sobrehumano. Otra de las posibilidades es que haya exclamado Nenikekamen, cuya traducción literal sería: “Hemos salido victoriosos”. Pero, mis estimados lectores, si Uds. creen que las únicas derivaciones del resultado no esperado de esta batalla tienen implicancias sólo en el ámbito deportivo, permítanme hacerles saber que, según las hipótesis de los más grandes historiadores de todas las fechas, y debido al arrojo de los soldados atenienses en esa jornada, nuestra civilización, tal como la conocemos hoy, tiene sus bases fundadas en una doctrina de origen latino, y no islámico. Para graficar aún más esta conjetura, basta con imaginar a nuestras queridas lectoras -en estos momentos enfocadas en estas líneas-, enfundadas detrás de un sugestivo velo, cubriéndoles parte del rostro. De todas formas, la Historia es lo que es, y no lo que debería ser, así que dejemos la especulación a un lado y continuemos con parte de la información pragmática menos conocida.

Las tradiciones quisieron que todos los soldados fallecidos en las distintas batallas libradas por los atenienses, a través de los siglos, fueran enterrados en el Cementerio principal de Atenas de Kekameikos. Pero en toda regla siempre existe una excepción. Y en este caso, los 192 bravos soldados griegos que perecieron en Maratón, fueron honrados por su valía, siendo sepultados en el lugar donde cayeron y que, curiosamente, es parte del recorrido de la Athens Marathon, que el próximo 31 de octubre, en su 28 edición, se celebra bajo características muy fuera de lo común. Tanto, que ha sido denominado “El Maratón Épico del Milenio”.

Este año se cumplen 2.500 años exactos de la Batalla de Maratón. Ese episodio, en donde la tradición y la leyenda se funden para convertirse en un hito de características únicas para la Historia de la Civilización, le otorga a esta competencia sin igual, el brillo de un evento cuyo carácter cultural trasciende y con creces su faz meramente deportiva. La IAAF (International Association of Athletics Federations) le acaba de otorgar el máximo galardón en cuanto a calidad de los estándares de organización, elevándolos a  “Road Race Gold Label”, y posicionando el maratón al mismo nivel de jerarquía de Boston, Londres, Berlín, Chicago y New York. La importancia del mismo marcó otro episodio sin antecedentes en la historia de un maratón. Sus 12.000 plazas, se agotaron a tan sólo una semana de iniciada la comercialización de las mismas (del 21 al 28 de Marzo), a 9 meses de la concreción del mismo.

Cualquier corredor, sabe que nada vuelve a ser igual después de su primer 42K. Casi todo maratonista, emplee 02:30:00 o 06:00:00 en la concreción de cada recorrido, se emociona hasta las lágrimas una, y otra, y otra vez… Esto nos suele ocurrir finalizando cualquier maratón, más allá del esfuerzo, y, quién sabe, tal vez con parte de la información narrada anteriormente dando vueltas por un subconsciente mucho más próximo al corazón que a la cabeza. Pero, por tan sólo un instante, visualicen el aluvión de imágenes que significaría poder estar allí, en “ese” maratón… El “lugar” indicado; el “momento” exacto… Los soldados atenienses y su valentía descomunal, librando una batalla que cambiaría el destino de la civilización; Filípides, dando su propia vida en pos del mensaje entregado; la exclamación de Coubertain: “-Land of Gods…!!!-(Tierra de Dioses…!!!), segundos después de escuchar la historia del soldado emisor de propia boca del miembro griego del Comité Olímpico; Spyridon Louis, aquel pastor que supo vencer a sus 16 contrincantes en ese eterno 10 de Abril de 1896 empleando 02:58:50 en el  Maratón de 40K de la primer edición de los Juegos Olímpicos, en el italiano Stefano Baldini, arribando en primer lugar en los JJOO de Atenas 2004, con un tiempo de 02:10:55, inmortalizado en el Estadio Olímpico de Panithainakos, el mismo Coliseo que recibirá a los Finishers de la 28 Athens Classic Marathon 2010, a exactos 2.500 años de la Batalla de Maratón. En fin… Soñar no cuesta nada… O tal vez, cueste algo… Pero una cosa es precio, y otra muy distinta es valor… [Continuará…]

http://www.athensclassicmarathon.gr/

Cortesía de Runnin´ www.runnin.com.ar

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