5 frases que todo triatleta dice al terminar de competir (y que nunca cumple)

Siempre hemos dicho que los triatletas somos gente de rutinas, que visto uno, vistos todos. Y creednos, no nos falta razón. Hoy nos ha dado por pensar qué es lo que decimos cuando acabamos un triatlón, cuáles son esas frases hechas que todos utilizamos y que, queridos amigos, nunca se cumplen…

No vuelvo a apuntarme a un triatlón

Posiblemente “No vuelvo a apuntarme a un triatlón” o su variante “No vuelvo a comprar un dorsal” sean dos de las frases más repetidas en las inmediaciones de zona de meta de cualquier triatlón, ya sea de corta, sea un media distancia o un Ironman. Porque en este deporte nuestro, en el que tanto se sufre, en el que tanto tiempo se va por encima de umbral, en el que al cruzar la línea de llegada te duele absolutamente todo, de lo que menos ganas tienes al terminar es de repetir. Afortunadamente en unas horas, o como mucho unos días, se nos han pasado y en nada estamos pensando en cuándo es el siguiente.

Esta medalla la enmarco

Suele darse en dos casos básicamente: en el triatlón de nuestro debut, sea de la distancia que sea, o en nuestro primer Ironman. Tienes tu medalla en la mano, tan brillante, tan grande, tan significativa, y solo piensas en cuánto te ha costado conseguirla: cuántas tardes de entrenamiento, cuántos malabares en casa, todo el esfuerzo acumulado… Y entonces lo dices: “esta medalla la enmarco, vaya que si la enmarco”…

Sin embargo, a la hora de la verdad, termina en un cajón olvidada junto al resto de medallas que vas acumulando con el tiempo: un maratón, una media maratón, un half, otro ironman… Cogiendo polvo. ¡Qué pena, pardiez!

Tengo que entrenar más

Lo has dado todo, cruzas la meta rendido, queriéndote tirar al suelo a coger aire y que vengan las asistencias a darte cariño, pero has quedado a mitad de clasificación. Y ves que gente que debería ser peor que tú te han ganado. Analizas qué ha ocurrido, miras tu planning de entrenamiento de los últimos meses, y solo encuentras una explicación. “Tengo que entrenar más”, dices, mientras mueves la cabeza contrariado.

Pero pasan las semanas y el día a día te come. Y vuelves a competir unos meses después… ¡y vuelves a decir lo mismo! ¡Bienvenido al día de la marmota!

Si comiese mejor…

Esta es otra, sin duda muy vinculada a la anterior. “Si comiese mejor…”, “Si bajase de peso…”, “Si no comiera tanta basura”… En tu defensa una cosa hemos de decir, este deporte lo hacemos porque queremos, es un hobbie, y aunque todos queremos sacar el mejor rendimiento en carrera… ¡Qué sería de nosotros sin los placeres de la vida!

Si de todas maneras estás convencido de cambiar tus rutinas, te recomendamos que leas nuestro artículo sobre Los mejores libros sobre paleodieta. No sabemos si adelgazarás… ¡Pero al menos estarás entretenido!

¿Las fotos? Yo paso de comprarlas

Se da en todos y cada uno de los triatlones de larga distancia que participamos, sobre todo los de la marca Ironman. Terminas, recibes un correo en el que organización te dice que hay 30 fotos en las que apareces y que cuestan -por decir una cifra- sesenta euros. “Yo paso de comprarlas, ¡son carísimas!” decimos todos. Pero sin embargo, a las pocas horas, después de haber visto las imágenes en miniatura y con su marca de agua… sacamos la tarjeta de crédito y soltamos la panoja. ¡Cómo nos vamos a perder esas instantáneas entrando en meta con el puño cerrado, los músculos tensos y la rabia saliendo a raudales! ¡Ni de coña!

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