6 consejos para afrontar con éxito un Everesting

En pleno mes de julio y en uno de los días más calurosos de este año en Canadá, un joven de 28 años, Jordan Cheyne, decidió acometer una de las pruebas que se están popularizando entre muchos ciclistas este verano, hacer un Everesting. Cheyne forma parte del equipo Elevate-Webiplex Pro Cycling y estableció un nuevo récord canadiense en el Everesting subiendo 57 veces la carretera del lago Beaver, alcanzando los 8.848 metros de desnivel en un tiempo total de 8 horas y 12 minutos. Durante todo ese tiempo le dio tiempo a pensar cuáles serían los mejores consejos que podría dar a otras personas que se aventuren en una locura como el Everesting.

1. Elige una buena subida y una buena pendiente (10-11%)

Aunque parece obvio este consejo, siempre hay matices a la hora de elegir dónde hacer un Everesting. La subida que escogió Cheyne tenía un 9,5% de pendiente media, aunque en general, todos los Everesting de menos de ocho horas suelen realizarse en carreteras más cercanas a un 11% de pendiente o más. Ronan McLaughlin, el actual poseedor del récord mundial de Everesting con un tiempo de 7 horas y 4 minutos, eligió una pendiente del 14%.

En cuanto a la distancia, las carreteras más largas son las mejores, ya que no hay curvas ni giros. El tráfico también es un factor a tener en cuenta a la hora de subir y bajar y perder el menor tiempo posible, por lo que recomienda hacerlo entre semana si es posible y evitar fines de semana.

2. Haz algún test antes y planifica tu objetivo de acuerdo con tus posibilidades

Cheyne no pudo entrenar mucho su Everesting porque una ola
de calor amenazaba Canadá en las fechas en las que tenía previsto su intento,
por eso o lo hacía en ese momento o no lo hacía nunca. Pero ya llevaba muchos
kilómetros en sus piernas, con salidas de 300 kms y alguna otra de 250 kms con
4.000 metros de desnivel, la mejor manera de aprender sobre nutrición. En una
temporada normal sus salidas son mucho más cortas, pero con tanto kilómetro
sobre la bici supo entender cómo iba a comportarse su cuerpo.

Cuando vas a hacer un Everesting, hay una diferencia entre intentar hacer el mejor tiempo posible o simplemente intentar terminarlo, por eso es importante saber de antemano qué objetivo tenemos. Si eliges el verano como fecha para hacerlo, se puede intentar ir más rápido aprovechando que no hace tanto calor por la mañana, pero es importante ser capaz de mantener la velocidad dentro de lo razonable y pensar en el ritmo durante todo el trayecto. No es aconsejable estar demasiado cerca de tu umbral. Cheyne se mantuvo alrededor del 85-90% del umbral para evitar quemar todos sus azúcares yendo demasiado rápido. Se traba de buscar un equilibrio y saber qué potencia media puedes mantener durante mucho tiempo. Por eso, es básico entrenar un tipo de esfuerzo repetitivo por debajo de tu umbral antes para fijar un objetivo de ritmo el día que hagas el Everesting.

3. Hidratación, nutrición y la importancia del avituallamiento

Cheyne utilizó unas 25 botellas de agua durante su prueba,
ya sea para beber o para echárselas encima de la cabeza. La hidratación es muy importante,
tanto que no perdió ni un solo kilo durante el Everesting.

En cuanto a la nutrición, su plan establecido se fue un poco
al garete al empezar. Cheyne tenía previsto ingerir 350-400 calorías por hora
durante todo el tiempo, que es lo máximo que puede absorber. Pero una vez
empezó a apretar el calor no era capaz de ingerir barritas de diferentes marcas
que tenía preparadas y solo pudo tomar geles, mezclas de bebidas calóricas
líquidas o Coca Cola. Eso se debió en parte por el calor, pero también el nivel
de esfuerzo requerido para seguir adelante hace que comer se haga cada vez más
difícil.

Planificar el punto en el que se va a comer también es
importante. Cheyne fijó la mayor parte de su avituallamiento en los tres sitios
más planos de la subida. Puntualmente también paraba un momento en la cima para
comer. Aunque el descenso era bastante sencillo, habría sido difícil comer,
mantenerse acoplado y tener cuidado con el tráfico.

Foto: Deon Nel Photography

4. Bajón a mitad de Everesting

“Cuando estaba a 5.000-7.000 metros de desnivel acumulado
no dejaba de pensar “¿se acabará esto alguna vez?”, a mitad de Everesting se
hace muy duro mentalmente”, dice Cheyne.

Durante las primeras tres o cuatro horas no bajó el ritmo,
pero todo el mundo sabe que en cierto momento vas a ir más despacio. “Al
principio Cheyne buscaba en su pantalla la potencia y el tiempo, pero cuando la
cosa se empezó a poner difícil, cambió a una pantalla donde solo veía los datos
de la ascensión.

Decirse a sí mismo: “Llevo 31 subidas, solo faltan
26” no es muy tranquilizador. Si empiezas a ver los tiempos de cada subida
cuando empiezas a sufrir, sabes que no van a ser buenas noticias.

Periódicamente, en la cima de cada escalada, Cheyne dedicaba
entre 10 y 30 segundos en bajar los pies, estirarse, comer y respirar
profundamente. “Menta y físicamente eso me vino bien para reajustar mi
cuerpo”, dice. “Establecía series de tres subidas, y esperaba el
descanso. De lo contrario no hay escapatoria, crees que los descensos sirven de
descanso pero no lo son, especialmente cuando estás pendiente del tráfico.”

6. Recupérate bien

Todo duele cuando terminas, tienes calambres, dolor de
cabeza y cosas que nunca has sentido. Cheyne tampoco pudo comer esa noche. Se
despertó a las 6 de la mañana y tenía tantas ganas de sal que se hizo una hamburguesa.
De tanto sudar no es fácil recuperar los minerales perdidos.

Cheyne cree que “cuando se hace algo tan grande hay que respetar las calorías que se han quemado y la energía que se ha utilizado”, dice. “No puedes reemplazar eso con un batido de recuperación”.

Fuente: cyclingmagazine.ca

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