Kristian Blummenfelt llegará a los 180 gramos de carbohidratos a la hora en Niza

Kristian Blummenfelt no deja nada al azar. El noruego, campeón olímpico y campeón del mundo de IRONMAN, ha llevado su preparación para Niza a un nivel que muy pocos en el circuito se atreven a explorar: ingerir 180 gramos de carbohidratos por hora durante la competición. Una cifra que está en el límite de lo que el cuerpo humano puede tolerar y que, de funcionar, puede ser la diferencia entre ganar o quedarse fuera del podio.

No es un salto improvisado. En Frankfurt, donde se proclamó campeón de Europa bajo una ola de calor, su plan fue de 160 gramos por hora.

Fue clave para sostener el esfuerzo, incluso después de perder bidones cargados con mezclas de Maurten y tener que improvisar con geles y bebidas de avituallamiento. «La idea era repetir lo de Texas: 160 gramos por hora. Probablemente lo cumplí hasta que me quedé sin bebida. A partir de ahí, bajé a 10 o 15 gramos por hora», explicó entonces.

Ahora, apenas unos meses después, el reto es mayor: subir el listón hasta los 180 g/h en el Campeonato del Mundo.

Kristian Blummenfelt
Fuente: Red Bull Content Pool

De Frankfurt a Niza, un paso más en la estrategia

La victoria en Frankfurt le dio confianza, pero también le mostró dónde estaban los límites. Perdió uno de sus bidones clave, se quedó sin mezcla concentrada a mitad del sector ciclista y tuvo que salvar la carrera con recursos.

Aun así, terminó corriendo una maratón impecable, regular en sus parciales y suficiente para remontar y ganar. El aprendizaje fue claro: cuanto más pueda asegurar el suministro de energía, menos margen habrá para contratiempos.

Por eso, en Niza quiere ir más allá. En las últimas semanas ha entrenado sesiones específicas para acostumbrar al estómago a manejar ese volumen de carbohidratos. «Hoy he estado en 180 g/h en la bici. Es importante entrenar no solo para tolerar tres o cuatro horas, sino también las siete u ocho», contó en uno de los entrenamientos clave en la Costa Azul, donde completó 155 kilómetros de bici seguidos de 30 de carrera a pie.

Entrenar al estómago como si fueran piernas

En esa jornada, Blummenfelt llegó a consumir unas 3.000 calorías solo en la bici, el equivalente a 32 geles durante un IRONMAN. Para simular condiciones reales, combinó geles, polvos y sólidos, incluyendo un «triple sándwich de Nutella» entre el ciclismo y la carrera. «Un día así puede sumar 9.000 calorías», reconoció.

Kristian Blummenfelt
Fuente: RedBull Content Pool

No es un capricho. En su planteamiento, entrenar al estómago es tan importante como entrenar piernas o pulmones. La lógica es simple: el que llegue al kilómetro 30 de la maratón con energía, tendrá la carrera en sus manos. «La última vuelta de un IRONMAN se corre sola, pero solo si llegas con reservas».

Niza como banco de pruebas definitivo

El noruego ya estuvo en Niza en enero, reconociendo cada curva del recorrido ciclista. Ahora, tras cinco semanas en altura, asegura sentirse más cómodo que nunca: «Empiezo a disfrutar del circuito. Ya no solo con la bici de carretera, también con la cabra». Ha ajustado la posición, mejorado en los descensos técnicos y dividido mentalmente el recorrido en segmentos para hacerlo más asumible.

La carrera a pie también encaja en su estrategia. Las cuatro vueltas del trazado urbano le permiten medir esfuerzos y replicar lo entrenado. «Hoy hice tres bloques de 9 km, a ritmos de entre 3:24 y 3:16 por kilómetro. Es la misma estructura que llevamos usando en Frankfurt y en Texas. El objetivo es llegar al 30 con fuerza. A partir de ahí, la última vuelta cae sola».

En un Mundial con un nivel tan alto, donde veinte atletas pueden aspirar al podio, la diferencia estará en los detalles. Blummenfelt confía en que uno de ellos sea la nutrición. Si su cuerpo asimila esos 180 g/h de carbohidratos, tendrá una ventaja difícil de igualar.

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