Correr es maravilloso

Sólo puede entenderlo alguien que también corra.

Ingresar al mundo del Running es una de las decisiones más acertadas que podemos tomar. Desde varios puntos de vista. Es recreativo. Es bueno para nuestra salud física y excelente como equilibrador de nuestras emociones y compensador del stress diario.

Cuando corremos generamos una enorme sobrecarga en la región lumbo-sacra. Las fuerzas generadas por el impacto ascendente confluyen mediante la transmisión ósea en nuestra cintura pélvica. A través de la articulación del tobillo, los huesos de la pierna, la rodilla, el fémur, la articulación coxo-femoral, y de ésta al pubis y a la articulación sacroilíaca, por fin a la 5° vértebra lumbar y al resto de nuestro raquis.

La Alineación Vertebral Aplicadas a Deportistas, corrige la pérdida de domicilio de la columna vertebral. Corrige el ángulo lumbosacro y la predisposición anómala de la pelvis. Corrige los ejes de los miembros inferiores. Devuelve a la columna los espacios intervertebrales. Colabora con la recuperación de los discos, favoreciendo su rehidratación y su reubicación en casos particulares de hernias y protrusiones, siempre que no esté dañado. De esta manera, las raíces nerviosas que dan síntomas al estar comprimidas (pérdida de fuerza, contracturas, desequilibrio entre grupos agonistas y antagonistas) se ven aliviadas en el inicio mismo del tratamiento, evitando riesgos de lesiones posteriores mucho más graves (inflamación aguda y crónica de estructuras osteotendinosas, distensiones y desgarros musculares). Cabe destacar que es una disciplina inocua ya que las fuerzas que se aplican siempre son dirigidas en dirección anatómica. Muchas personas se benefician debido a que los síntomas mejoran y permiten abandonar la medicación antiinflamatoria, sobre todo aquellos que sufren de síndrome ácido-sensitivo (gastritis, ulceras, etc.)

Debemos considerar que la bipedestación es uno de los momentos evolutivos más importantes que ha tenido el hombre. Lograr liberar el tren superior y utilizar nuestras manos ha sido la primera gran conexión con las herramientas. Estos cambios en las fuerzas soportadas en las vértebras, sobre todo la región Lumbo-Sacra, han generado adaptaciones evolutivas fundamentales. Pero aún no se ha alcanzado la perfección. La pelvis bascula en sentido anteroposterior tomando como punto de apoyo, la articulación de la 5° vértebra lumbar sobre la cara articular de la primera vértebra sacra.

El ángulo de la pelvis, está determinado por varios factores, entre los que se encuentra la lordosis lumbar (la curva que hace que la cola “se pare”). Y también por el ángulo que forma el hueso sacro con su articulación con la 5° vértebra lumbar. Que es el centro de gravedad de nuestra columna.

El equilibrio entre los grupos musculares abdominales y de la espalda (principalmente los espinales) determinan un factor importante en la ubicación de la báscula pélvica. Haciendo que pueda verse antepuesta o retropuesta. Los músculos abdominales, los flexores de la cadera, los rotadores externos (glúteos). Los músculos Isquiotibiales y el psoas ilíaco junto a los músculos lumbares intervienen en forma antagónica.

Existe otro mecanismo que altera los ejes de la cintura pélvica y determina una diferencia aparente de la longitud de los miembros inferiores. La rotación vertebral a la altura de la columna dorsal acompañada o no de escoliosis produce una compensación de la columna lumbar que a la larga genera un desnivel en el hueso sacro. Elevando la hemi-cadera opuesta y “tirando con ello” el miembro inferior. Haciendo que éste se comporte como “acortado”. Ello genera una alteración de la pisada en ambos pies. El más “largo” apoya más en el arco longitudinal interno (pie plano). Y el pie más “corto” apoya más en el arco externo. Este fenómeno entre otras consecuencias, produce una sobrecarga en el eje vertical de las rodillas lesionando los meniscos.

Cuando existe falta de armonía en este complejo mecanismo, se produce una sobrecarga fundamentalmente en la columna lumbosacra. Haciendo que los espacios intervertebrales se vean disminuidos. En este sector de la columna se forma el plexo lumbar y sacro y sus raíces nerviosas, quienes van a inervar los miembros inferiores. Estas raíces nerviosas, comienzan a ser comprimidas y el nervio ciático es uno de los más comprometidos. Generando un dolor irradiado característico en la región posterior de la pierna, pudiendo llegar hasta el extremo del pie.

El rol del entrenador, aparte del enseñar a correr, es el de trabajar estos grupos musculares para fortalecer el corsé fisiológico. Y lograr que la pelvis y el tronco sean poderosos generadores de fuerza para el impulso de las piernas y de la correcta amortiguación del impacto producido al correr. El peso del cuerpo se multiplica cada vez que apoyamos el pie y generamos el impulso.

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