De ama de casa a campeona nacional de trail

Suena el despertador a las 5 de la mañana y ella se despierta para prepararle el desayuno a uno de sus hijos para que pudiera ir al colegio. Y después de eso, logra salir a entrenar. Así arranca el día para Lorena Gil Vasquez, una de las mejores corredoras de trail running de Colombia.

“¿Mi trabajo? Soy ama de casa…así que mi trabajo es full-time, sin feriados ni días sin labores”, cuenta con cierta timidez y entre risas.

Lorena se casó de muy joven y confiesa que su vida, por lo general, fue sedentaria y alejada del deporte. Recién a los 30 años comenzó a ir al gimnasio para mejorar su calidad de vida. Recién a los 35 años tuvo un cambio en su cabeza y quiso empezar a entrenar seriamente.

Así fue como arrancó a prepararse con un entrenador que la invitó a salir a hacer actividad al aire libre y de a poco, todos se dieron cuenta de sus virtudes a la hora de correr.

Sin experiencia en carreras de trail ni entrenamientos específicos, metió un podio en su debut y desde ese momento, nada la detuvo.

De hecho, soñaba con lograr ganar el K42 y en su cuarta presencia logró subirse a lo más alto del podio.

“Correr y ganar el K42 fue mi primer sueño desde que corro en montaña. Nunca pensé que la victoria llegada tan rápido, fue un orgullo inmenso”, expresa.

En su primera participación, en la distancia de 16k, fue cuarto. Luego, logró terceros puestos en el K21 y en K42, para luego lograr el primer lugar y ser campeona nacional.

“Correr en las montañas te hace sentir la libertad. Ahí le tomé mucho amor a esta actividad. Hoy en día, mi idea es mejorar cada día para estar entre las mejores, ya sea en América como en Europa”, sostiene en diálogo con Más Aire.

Al mismo tiempo, Lorena se confiesa: “Llevo muy poco corriendo, pero quiero demostrar que eso no es un impedimento para ser la mejor. Tampoco soy joven, pero puedo ser la mejor”.

ROMPER CON LO COTIDIANO

Como a muchas mujeres, romper con la rutina y los hábitos cotidianos le llevó tiempo. De hecho, al principio costó que la entendieran en su hogar. Hoy es todo muy diferente. “Pasé de estar todos los días en mi casa a madrugar y a salir e ir de un lado a otro. Nos tuvimos que poner de acuerdo con mi esposo, pero entendió lo que yo quería y que era mi pasión y hoy es quien más me apoya”, recuerda, al tiempo que agrega: “Mis hijos son felices de verme en el podio. Son mis fans y no tiene precio”.

Carlos es su marido, que la acompaña en todo momento. Melani, su hija mayor, tiene 18 años y es atleta de alto rendimiento. A su madre se le infla el pecho cuando le toca mencionarla. Luego viene Kevin, con 16 años recién cumplidos. El adolescente comenzó corriendo montaña “para acompañarla”, pero ahora se especializa en calle y pista.

Respecto a lo que viene y a objetivos a corto y mediano plazo, figuran dos: visitar Argentina y correr UTMB en el Mont Blanc.

“Desde el primer día que empecé a correr que sueño con ir a Argentina a competir. Hay carreras muy buenas y conozco muchas personas que me han invitado. Si Dios quiere, en 2020 estaré ahí. Además, quiero ir a competir a Mont Blanc, es algo que todos sueñan”, expresa.

¿Un ejemplo de su talento? En la edición 2019 de Pacifik trail llegó en cuarto puesto, corriendo lesionada. “Venía de un esquince de tobillo y los 63 kilómetros se me hicieron duros. Me molestaba la pierna, más por el clima, con lluvia y barro, pero nunca pensé en bajar los brazos”, relata.

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