De mesera a ser una de las mejores corredoras de trail de América

Tras estudiar Arte en la Universidad de Wiscosin (EEUU), Emily Schmitz decidió dejar su trabajo de mesera y compró un boleto de ida rumbo a Guatemala y a Colombia. No tenía pensado volver a su país, al menos por un tiempo. Aunque su inicio del viaje era otro, por un error de cálculos terminó en Bogotá. “Pensé que quedaba relativamente cerca, y al tener amigos en Colombia, no dudé en comprar el ticket”, cuenta con un perfecto español.

Así comienza la charla con Más Aire de una de las mejores corredoras de larga distancia del continente en la actualidad. Ganadora del K42 de Cali y tercera en Villa La Angostura en dicha competencia, hoy en día está en Europa, lista para correr en Mont Blanc.

“Ustedes los argentinos toman mucho mate”, observa Emily entre risas. Con 37 años, la rubia corredora empezó su travesía con la mente puesta en viajar. Sin demasiados compromisos y con la idea de aprender castellano, terminó en Bogotá, donde se enamoró de la cultura y su cercanía con las montañas.

El deporte llegó a ella de muy pequeña. A los 12 años corrió su primera competencia de cross-country en el colegio. “Me pareció divertido”, recuerda. Si bien tuvo momentos de mucho entrenamiento y otros con pocas carreras, Emily nunca dejó de correr y en Colombia comenzó a tener más constancia.

Así fue como le tomó el gusto al trail y empezó a sobresalir. “Lo que más me gusta de la montaña es tener ese contacto, y más el correr ahí, porque me permite conocer y llegar más lejos”, expresa.

“Correr larga distancia es muy exigente, porque tenes subidas y bajadas, cruces de ríos, es muy cambiante el recorrido y te obliga a estar enfocado en el camino. ¡No te puedes quedar dormida! Siempre tienes que estar atenta y tomando decisiones”, cuenta.

Por otra parte, agrega: “Las distancias más largas me están gustando cada vez más. Superar los 50 kilómetros es algo que me está cayendo cada vez mejor. Si la carrera te hace poner nerviosa y te obliga a pensar, ¡es hermoso!”.

“En la ultra-distancia, tu corres solo durante bastante tiempo en la montaña, por eso tienes que pensar y no dejar que los pensamientos negativos lleguen a ti, porque eso te afecta en el rendimiento”, relata.

Sus días empiezan muy temprano. Emily debe levantarse a entrenar antes de su trabajo part-time (lo que le permite dedicarle tantas horas al entrenamiento), y el café es su motor para arrancar. Además, cuenta con una actividad que no puede descuidar, pasear a su perra, Lupe. “Cada vez que me ve hace una fiesta”, cuenta.

“Aunque no nací en Colombia, es un país que me brinda cada día y enseña muchas cosas, y por las montañas de este país puedo correr trail, por eso soy una agradecida”, subraya.

Ahora, además de dos pruebas en el Mont Blanc, Schmitz también correrá en en las montañas italianas de Dolomites, aunque no descuida un sueño: volver a la Argentina y estar en el Mundial de Villa La Angostura, dentro del K42 de noviembre.

“Me encantaría volver a Villa La Angostura, es hermoso”, cierra

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