El gran trabajo de una liebre en el maratón de Houston

El pasado domingo 19 de enero, miles de corredores se dieron cita en la salida del Maratón de Houston. Algunos iban a por su mejor marca personal, otros apuntaban más alto: su última oportunidad de clasificarse para los trials estadounidenses del maratón olímpico de 2020, que se celebrarán el 29 de febrero en Atlanta.

Para poderse clasificar para los Trials, las mujeres tienen que correr un maratón en menos de 2h45 (o media maratón en menos de 1h13), mientras que los hombres tienen que correr maratón en menos de 2h19 (o media maratón en menos de 1h04) antes del 19 de enero. Por eso, Houston era la última oportunidad para muchos de ellos. Y el corredor Rick Powell era el hombre a seguir para todas aquellas corredoras que aspiraban al sub 2h45.

Un trabajo bien hecho con 17 mujeres clasificadas

El resultado de Rick Powell no pudo ser mejor. Un total de 17 mujeres estadounidenses terminaron entre 2h40 y 2h45 el pasado domingo en Houston, muchas de ellas era la primera vez que se clasificaban para unos trials.

Hasta entonces, Rick Powell, de 31 años, nunca había sido
contratado con liebre o “pacer” en una carrera, aunque de manera extraoficial
sí que es cierto que había ayudado a varios amigos a conseguir mejorar sus
marcas personales. El puesto de liebre para Houston lo consiguió gracias a un
amigo que se encargó de marcar el grupo de 2h38 en 2019 y que le animó a
presentarse este año.

Ni corto ni perezoso, Powell envió un correo a los organizadores de la prueba en Houston para presentarse y fue aceptado como liebre oficial. Firmó el contrato a principios de enero y poco después supo que iba a ser la única libre encargada de marcar el ritmo a las corredoras de sub 2h45, mucha responsabilidad para uno solo.

Su mejor marca: 2h29:58

Rick Powell posee una mejor marca personal en maratón de
2h29:58 en el Steamtown Marathon de 2016 y se conoce Houston como la palma de
su mano, donde trabaja como consultor interno para una multinacional de
ingeniería. Además de vivir y entrenar en Houston, Powell ha terminado ya seis
veces la maratón en esta ciudad antes de 2020. No le falta velocidad en las
piernas: en 2018, marcó su récord personal de 1:08:10 en la Media Maratón de
Dallas, y el otoño pasado ganó los 10K de Houston con un tiempo de 33:18.

Se conoce cada subida, cada calle, las zonas donde sopla
aire y cualquier bache que haya en el asfalto.

Pocas semanas antes de la prueba, Powell intentó calcular cuántas mujeres intentarían la clasificación para los trials a través de las redes sociales. Un total de 40 corredoras es la cifra que le salió como resultado de su estudio.

Foto: Drew Bly

Su plan

Ya empezado el maratón, Powell llevó a cabo su plan de
carrera como tenía pensado: salir un poco más lento con el grupo de corredoras
y luego ir acelerando progresivamente.

Su objetivo era salir con ritmo contenido durante los primeros 5K para que los corredores de élite que aspiraban a bajar de 2h30 pudieran salir delante. Una manera también de calmar los nervios y no salir demasiado rápido. Su paso por la media maratón tenía que ser entre 1h22 y 1h23. Una vez pasada la media tocaría ponerse las pilas en la segunda media con la idea de cruzar la línea de meta como mucho en 2h44:30. Dicho y hecho, Powell entró en meta en 2h44:28.

Foto: Instagram // catcampbell05

Antes de la carrera, Powell pidió todo tipo de consejos a los corredores que hicieron de liebres para el grupo del Maratón Internacional de California. Aunque el trabajo fundamental de una liebre es clavar los parciales, también tienen otras responsabilidades durante la carrera como ir cantando cómo es el recorrido, dónde hay avituallamiento líquido y sólido y, sobre todo, de animar al grupo cuando la carrera se pone complicada.

Otro de los trabajos es el de ir contando chistes o
historias curiosas para mantener a todos entretenidos mientras consiguen su
objetivo. Su objetivo era que el mayor número de mujeres consiguieran su
objetivo. Misión cumplida.

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