Erin Hamilton, una triatleta trans en un mundo antitrans

En 2015, Erin Hamilton era un ciclista como cualquier otro. Estaba en forma y deseando que llegara la temporada de competición. A menudo solía venir del trabajo en bici a casa, donde le esperaba su mujer y su hija, en Seattle.

Pero un día su destino cambió y fue atropellado por un Cadillac al girar en una curva, lo que cambiaría su vida para siempre. En ese momento, aun no era conocido como Erin Hamilton, vivía y competía en bici como un hombre cisgénero (aquellos individuos cuya identidad de género coincide con su fenotipo sexual). Pero algo estaba a punto de cambiar.

Las consecuencias del accidente

El accidente le proporcionó un fuerte golpe en la cabeza a Hamilton, que pudo salvar su vida gracias al casco. Fue llevabo en ambulancia al hospital más cercano. Después de ser dado de alta, los síntomas empeoraron: confusión, desequilibrio, extraños cambios de humor. Una segunda visita a urgencias reveló una lesión cerebral traumática axonal difusa, una lesión grave que consiste en daños generalizados a los axones, que son parte de las neuronas cerebrales.

Las lesiones cerebrales traumáticas (LCT) son, por desgracia, demasiado comunes entre los ciclistas. De acuerdo con las investigaciones de la Asociación Americana de Cirujanos Neurológicos, el ciclismo es el deporte con más lesiones en la cabeza. Pero lo que sucedió después a Hamilton no es en absoluto lo más normal. La lesión cerebral traumática no sólo le dio a Hamilton una segunda oportunidad en la vida. Hizo que reiniciara su vida de nuevo. Esta vez, como mujer.

Para la mayoría de la gente, una lesión cerebral puede causar amnesia, o pérdida de memoria a corto o largo plazo. Para Hamilton, sucedió lo contrario. Le hizo recordar. Y entonces no tuvo otra opción que repensar toda su vida.

Foto: Oleg Zharsky

El cerebro humano tiene un mecanismo para lidiar con los recuerdos traumáticos: los esconden. Para Hamilton, su lesión “desbloqueó un montón de recuerdos muy reprimidos y bloqueados”.

En las sombras de su cerebro, Hamilton recordó haber experimentado con el travestismo. “La mayor que recordaba era tener mi bolsa secreta en la que tenía ropa de mujer en ella. Cuando mis padres no estaban en casa, normalmente después del colegio, me vestía con ropa de mujer”, dijo. Había recuerdos de haber experimentado el sexo con hombres antes de su matrimonio.

Lo que significaban estos recuerdos, sin embargo, era más difícil de entender. “¿Soy trans? ¿Esto es solo un tema de travestismo? Hamilton habló con un terapeuta para tratar de ordenar qué, exactamente, hacer con esta información.

Al mismo tiempo, Hamilton comenzó a preguntar a los médicos sobre el regreso a las competiciones de bici. Se necesitaba un poco de normalidad y buena forma física en su vida. Absolutamente no, respondieron. “Si tenía otra conmoción cerebral, me dijeron que había una posibilidad de que no me despertara de nuevo”, dijo. Entonces Hamilton tuvo una idea: ¿Qué pasaría si saco el pelotón de la ecuación? ¿Podría participar en algo como un triatlón? Los médicos acordaron que esta solución podría funcionar.

Hamilton comenzó a soñar con la línea de meta de un IRONMAN. Sin embargo, la pregunta seguía siendo, ¿cómo se identificaría cuando cruzara la línea de meta? ¿Y el deporte le daría la bienvenida con su llegada?

Ser un atleta trans en un mundo antitrans

El mundo no es un lugar fácil para la gente trans en general. Es incluso más hostil para los atletas trans.

Aunque en los últimos años ha habido controversia sobre si las mujeres trans tienen una ventaja física en los deportes, ya sea antes o después de la transición, la realidad es que para la gran mayoría de las mujeres (transexuales y cisgénero) competir no se trata de ganar. Se trata de la oportunidad de participar como la persona que realmente son. Y de esa manera, los atletas trans son como cualquier otro atleta, dijo Chris Mosier, el primer atleta trans en firmar un acuerdo de patrocinio con Nike.

Incluso en los niveles superiores de la competición, la ciencia no es clara en cuanto a quién tiene qué tipo de ventaja física, si es que la tiene. Las regulaciones se centran principalmente en la testosterona, y múltiples estudios muestran que no es una medida directa del rendimiento atlético o el sexo. De hecho, el sexo está determinado por una serie de factores, incluyendo cromosomas, hormonas, gónadas internas y externas, y características sexuales secundarias. Pero los hombres y las mujeres pueden variar no sólo en la cantidad de testosterona que sus cuerpos producen, sino también en los niveles hormonales y las características sexuales secundarias.

Hamilton sabe bien todo esto. Pero no le importa que vaya a ser difícil, y que otros atletas puedan ser hostiles con ella. Ella sólo quiere correr.

La transición

No mucho después de su accidente, Hamilton se lo contó a su esposa. Sintió que era lo más honesto. No salió como ella esperaba. “Mi ex-esposa no es gay; no es lesbiana; no es bisexual. No le atraen las mujeres”. No le interesaba estar casado con una mujer, así que se separaron.

Y así, Hamilton comenzó su nueva vida. A principios de 2017, Hamilton se apuntó a IRONMAN Coeur d’Alene. Al comenzar su entrenamiento, también comenzó su proceso de transición, comenzando con la terapia de reemplazo hormonal, esperando un cuerpo cada vez más femenino. Pero esta terapia no está exenta de efectos secundarios. Para Hamilton, tomar bloqueadores de testosterona y estrógeno se tradujo en una sorprendente pérdida de fuerza.

Su tiempo de 5K se hundió. Lo peor fue que el bloqueador de testosterona que toma, la espironolactona, actúa como un fuerte diurético. “Tengo que tomar casi el doble de hidratación que antes”, dijo. La sequedad de boca se convirtió en su constante compañera en la mayoría de los entrenamientos. Los medicamentos también cambiaron la forma en que su cuerpo metaboliza la energía. Sus antiguos planes de nutrición no funcionaron. Dos entrenadores trataron de ayudarla, pero ninguno de ellos pudo entender por qué su cuerpo de repente parecía incapaz de procesar y utilizar las calorías sobre la marcha.

Aún así, el entrenamiento para IRONMAN le dio uno objetivo. La sacó de la cama por la mañana, cuando lo único en lo que podía pensar era en la pérdida de su familia, en la pérdida de su capacidad de trabajo después de la lesión cerebral y en la pérdida de sus amigos tras el divorcio. Tener IRONMAN en el horizonte hizo su trabajo: mantenerla cuerda durante lo que estaba segura que serían los peores años de su vida.

En la preparación para su IRONMAN 2017, Hamilton se topó con una buena cantidad de comentarios poco amables y miradas feas, especialmente al principio de sus días de transición, cuando todavía estaba muy delgada. Esperaba que fuera peor una vez que estuviera en Coeur d’Alene. Durante todo el tiempo, Hamilton esperó comentarios ante los ojos de los demás, pero nunca llegaron. Pensó que un voluntario de protección solar cuestionaría su género mientras la frotaba. Nadie lo hizo. Pensó que un funcionario podría indicarle la tienda de transición equivocada. Nunca sucedió.

La magia de un IRONMAN es que es un día tan diferente que nadie tiene tiempo para los asuntos de los demás. Los corredores no tienen energía mental para cuestionar quién eres. Los oficiales están preocupados con la logística, y los voluntarios saben que su trabajo es apoyar. Y así lo hacen.

Claro que su tiempo no era el que esperaba, terminando en 16:39:31, pero este era un deporte que parecía feliz de dejarla ser como ella era. Hamilton no declaró que era una mujer trans en su formulario de inscripción. IRONMAN solicita a los atletas que revelen todo su plan de tratamiento clínico a la Junta Asesora Médica Global de IRONMAN al menos 60 días antes de la carrera. El entrenador de Hamilton quería que ella pasara por el proceso formal. Sin embargo, no le pareció apropiado enviar un archivo de registros médicos confidenciales a un equipo de desconocidos. Especialmente cuando ella esperaba terminar, no competir por un podio o un lugar en Kona.

Foto: Erin Hamilton

Posteriormente, Hamilton se sometió a la cirugía para cambiar definitivamente su sexo, una cirugía que le ha dado problemas y que hoy por hoy no le permite entrenar. Después de perder tanto -su familia, su trabajo, el apoyo de muchos de sus antiguos familiares y amigos- perder su capacidad de entrenar ha sido la puntilla. “El entrenamiento es una de las partes más importantes de mi vida. Lo utilizo para liberar la ansiedad y el estrés, y ahora no tengo esa salida”, dijo. Su bicicleta vive al lado de su cama, y todo lo que puede hacer es mirarla y pensar en cuánto echa de menos montar en ella.

“Se suponía que este iba a ser un momento mágico y feliz, el último paso para terminar mi cambio de transición fue esta cirugía. Ahora, es como, ¿fue esta la decisión correcta?”

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