Gene Dykes, a sus 71 años, bate su marca en el Maratón de Boston: 2h58’50

Hace año y medio nadie sabía quién era Gene Dykes. El pasado mes de diciembre y con 70 años, Gene Dykes rebajaba en 25 segundos el récord del mundo de maratón en su categoría de edad establecido por Ed Whitlok a los 73 años y dejando la marca en 2h54:23. A partir de entonces, todo el mundo sabíamos quién era Gene Dykes: “Corres un buen maratón, y de repente todo el mundo parece saber quién eres”, decía el propio Dykes, sorprendido por la fama que le ha llegado a los 70 años.

Tras haberlo intentado en dos ocasiones durante 2018, a la tercera fue la vencida. No había sido posible en Rotterdam, donde terminó en 2h57:43 y tampoco lo consiguió en Toronto, con 2h55:18, pero a la tercera todo indicaba que aquel 15 de diciembre iba a pasar a la historia. Dykes hizo una carrera para enmarcar en Jacksonville (Florida), pasando la media en 1:26:56 y corriendo a una media de 4’07″/km con 70 años.

Pero lo que pintaba tan bien, no terminó con un final feliz, y la marca no fue homologada. Aunque el Maratón de Jacksonville tenía el certificado USATF, la carrera no fue revisada por la USATF, y tienen que confluir ambas variables para contar con el reconocimiento de récords por la USATF/IAAF. Dicho esto, Gene Dykes aseguró que todavía le quedaban cuatro años por delante hasta cumplir los 74 para intentarlo, y por ahora, sigue intentándolo como hizo el lunes pasado en Boston, aunque ni la carrera ni el perfil eran válidos para su objetivo.

Gene Dykes

Foto: Michael Scott

Gene Dykes, más conocido como el “Ultra-Geezer”, batió el lunes su propio récord en el circuito de Boston con una marca de 2:58:50 para ganar, como es de suponer, su categoría de edad. El récord que estableció con lluvia torrencial en 2018 de 3:16:20 fue rebajado en casi 20 minutos. Analizando sus parciales en carrera, su ritmo se ralentizó un poco en la segunda mitad de la carrera, donde el perfil presenta mayor dificultad. Pasó el kilómetro 5 en 20:41, los 10K en 41:37, la media maratón en 1:28:21 y llegó a meta en 2:58:50.

Dykes no ha seguido en esta ocasión ninguna dieta especial mientras entrenaba para Boston, salvo la de dejar de comer helado para perder algo de peso. A pesar de que los partes metereológicos anunciaban lluvia y viento durante el lunes en Boston, al final hubo hasta algo de sol en la carrera, algo que no parece importarle mucho a este veterano corredor: “Correré con calor, frío, viento, lluvia… no me importa. No hay mal tiempo, sólo mal equipo.” Junto a Dykes corrió también su hija Hilary Shirazi, que terminó con un crono de 3:28, muy buen tiempo pero algo lejos del tiempo de su padre.

Boston, un recorrido no apto para récords

El recorrido en Boston no es válido para récords nacionales o mundiales, ya que sale y llega en puntos diferentes, con la diferencia de altura que supone. Las carreras que optan a ese registro deben empezar y terminar en el mismo punto. Además, el perfil es de los considerados como difíciles. Ello es debido a la zona de colinas en Newton, cerca del final, que culmina con el Heartbreak Hill de 0,4 millas, unos 650 metros. Aunque no es la más larga ni la más dura para otros perfiles de maratón, lo cierto es que Heartbreak llega en el kilómetro 32, cuando muchos corredores empiezan ya a arrastrarse.

Dykes formaba parte del equipo de atletismo durante la escuela secundaria y en la universidad, pero dejó de correr después  hasta los 56 años, en que lo retomó. Desde entonces, ha corrido más de 100 maratones y ultramaratones, algunos de ellos de más de 200 millas. Y estamos seguros que en estos cuatro años que tiene por delante, tiene ese récord mundial de su categoría en sus piernas.

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