LESIONES DEPORTIVAS ¿Es posible evitarlas?

Existe una idea generalizada en el ámbito deportivo, vinculada al alto rendimiento, que se sintetiza en esta frase, dicha por muchos deportistas o entrenadores: “el deporte de Alto Rendimiento no es salud”.

Si seguimos la angustiante procesión de fin de semana de un entrenador de futbol de 1ª, seguramente nos viene esa imagen, la presión, el estrés de rendimiento que padece un futbolista profesional es realmente alto, y muy probablemente exista un impacto sobre su salud.

Dejando de lado el entorno de contención profesional que rodea a estos deportistas, sin el que su continuidad sería poco probable, es verdad que el deporte profesional, ya sea AR o espectáculo, representa un impacto importante sobre la salud del individuo en cuestión.

¿Qué ocurre en el deporte amateur?

Los deportistas amateurs entrenan en lo que llamamos tiempo libre, el tiempo que nos queda después de nuestras ocupaciones laborales, profesionales, familiares, afectivas.

Un maratonista o triatleta de nivel medio, un corredor de aventura o un maratonista, son personas que dedican su tiempo de ocio a una actividad más, el entrenamiento, y en estos casos, un mínimo de 3 veces por semana, hasta 7 o más estímulos semanales, según los casos individuales.

Muchos de ellos son adultos que llegaron a estas disciplinas deportivas en la madurez, y no siempre desde la experiencia deportiva competitiva.

En nuestro artículo anterior nos referíamos a la especificidad, como una tendencia inevitable si los patrones de entrenamiento se repiten cotidianamente, y hablamos del costo que eso representa para el organismo, en términos de adaptación de tejido.

¿Adonde queremos llegar con estos comentarios?

El estado de salud de un individuo es siempre el punto de partida para cualquier proceso que involucre adaptación: si se trata de correr, entonces correré desde un estado muscular, desde un estado cardíaco, desde un estado articular, desde un estado nervioso, circulatorio, etc, y esto ocurre siempre, cada día es un nuevo punto de partida.

Una lesión se construye del mismo modo en que mejoramos un tejido, adaptaciones lentas y graduales a estímulos repetitivos.

Entonces, contamos con un programa de entrenamiento real, útil, cuando están previstas esas adaptaciones celulares que sostienen a la ejecución de patrones de movimiento que se reproducen en modo automático, un paso de carrera, por ejemplo, o la adaptación técnica del apoyo en un descenso en una carrera de aventura.

El entrenamiento es la ciencia de la anticipación, solo si conocemos todos los efectos de una carga de entrenamiento, cuando esto no es así, el individuo se lesiona, por definición.

Pasemos a términos concretos: una jornada de entrenamiento usual, 60 minutos de carrera continua a un ritmo de exigencia media, 150 a 160 pulsaciones, implica una sobrecarga funcional, entre otros sistemas, del aparato locomotor, músculos que se continúan en tendones, que a su vez se insertan en huesos, que unidos en articulaciones producen desplazamientos segmentarios que concluyen en movimiento, desplazamiento integral por medio de una zancada tras otra.

Cuando corremos, en el nivel que sea, la palabra clave es amortiguación, la capacidad del organismo de absorber y minimizar los costos de la vibración que genera el impacto de cada apoyo.

Contamos con un exquisito sistema de lectura de las presiones intraarticulares en cada fase de la carrera, que a su vez definen el nivel de la actividad muscular.

Suena coherente pensar que la alineación es un factor importante para este caso, ya que economiza energía de contracción muscular y hace màs eficiente el desplazamiento. Economía y eficiencia son sinónimos en lo que hace al rendimiento deportivo.

¿Cuándo estamos sanos en términos de aparato locomotor, que significa estar sano para correr?

La eficiencia de la proyección del cuerpo en el espacio está definida por el equilibrio y la simetría, la carrera es una acción motora básica cuyo principal objeto es la supervivencia, por lo tanto, las respuestas del organismo serán siempre la de sostenerla, al costo que sea. Por eso nos lesionamos, porque no podemos dejar de correr.

El nivel de conocimiento actual exige ese vínculo entre economía de esfuerzo y eficiencia, un programa debe incluir las variables posturales y de equilibrio, alineación del eje de la columna, la distribución de cargas desde el control abdómino-pélvico, el rol de los miembros superiores, la especificidad de la mecánica plantar, relaciones entre carga y edad ósea, y un extenso, etc que nos permita proyectarnos integralmente y sin costos nefastos para nuestra salud.

En el próximo artículo desarrollaremos de manera puntual y concisa aspectos de la dinámica músculo articular vinculada a lo postural como el principal mecanismo de prevención de lesiones.

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