Los nadadores australianos preparan su vuelta a la piscina

Las restricciones para la apertura de piscinas en todo el mundo han comenzado a disminuir poco a poco conforme la evolución de la pandemia avanza favorablemente en algunos países. Ayer veíamos cómo Holanda vuelve a reabrir piscinas bajo un protocolo de natación responsable y Australia ha sido el último en anunciar también que ya plantean la vuelta al deporte en el país, tras cerrar todas las piscinas el pasado 23 de marzo.

En cooperación con las directrices de su gobierno, el Instituto Australiano de Deportes (AIS) ha establecido un esquema de cómo será la vuelta de los diferentes deportes en un entorno COVID-19.

El documento dice que el “Marco del AIS es una herramienta oportuna para ver cómo se producirá la reincorporación de la actividad deportiva de manera prudente y metódica, para optimizar la seguridad del atleta y de toda la comunidad”. Estas decisiones se tomarán en estrecha consulta con las autoridades de salud pública federales, estatales/territoriales y locales.

Los equipos de alto rendimiento de Australia ya han vuelto a la piscina en Australia Meridional, Australia Occidental y el territorio del norte. El regreso está justificado por una disminución de los casos de COVID-19 en estos estados y territorio, mientras que todavía están siguiendo estrictas pautas de distanciamiento social.

Nadadores australianos de nivel de élite como Kyle Chalmers, Peter Bishop y Madi Wilsontrain en Australia Meridional. Brianna Throssell, entre otros, se entrena en Australia Occidental.

Los estados de Queensland, Nueva Gales del Sur y Victoria también abrirán piscinas. Estos estados deberían ver una vuelta completa en las próximas dos semanas. Al igual que en Estados Unidos, las pautas también varían de un estado a otro.

Este grupo contiene muchos de los mejores nadadores de Australia. Entre estos estados se encuentran Elijah Winnington, Cameron McEvoy, David Morgan, Emily Seebohm, Emma McKeon, David McKeon, Thomas Fraser-Holmes, Laura Taylor y Georgia Bohl.

Piscinas cerradas desde el 23 de marzo

Las piscinas de Australia están cerradas desde el 23 de marzo. Aunque los entrenamientos están empezando a reanudarse, los equipos aún deben seguir las pautas de distanciamiento social. El uso de los vestuarios será limitado y las prácticas podrían tener un nadador por calle.

El impacto del COVID-19 en Australia se ha saldado por ahora con casi 7.000 casos y menos de 100 fallecidos, unas cifras que justifican la vuelta progresiva y responsable a la actividad deportiva.

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