¿Más peso tras la cuarentena? 6 trucos para reducir la ingesta calórica

Podemos contarte miles de historias, pero a la hora de perder peso solo hay un camino: generar un déficit calórico, es decir, ingerir menos calorías de las que quemas.

Tener claro esto es haber ganado la mitad de la batalla, y decimos solo la mitad porque quemar más calorías de las que comes es realmente difícil, por eso hay tanta gente que falla cuando se propone bajar de peso.

Los pequeños cambios suman

Acabamos de salir de una cuarentena en la que hemos comido más de lo necesario y nos hemos movido entre muy poco y nada. Casi todos hemos ganado algo de peso y el problema ha sido, según los expertos en nutrición, que hemos comido por aburrimiento y no por hambre.

Para perder peso debes hacer pequeños cambios en cada comida, lo más importante es la constancia.

Puedes guiarte con algunos parámetros que te indiquen si vas por el buen camino, pero no te obsesiones con dietas muy estrictas que te pauten qué tomar a cada momento, ya que lo que buscas es un cambio de hábitos que permanezca en el tiempo.

Come menos sin darte cuenta

Piensa en el corto plazo, sin parar a darle vueltas al largo, pensando como decíamos hace un momento que cualquier pequeño cambio ayuda.

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Foto: Envato Elements

De hecho, si te paras a pensar en una reducción diaria de cien calorías, que es perfectamente posible modificando hábitos, supone a lo largo del año nada más y nada menos que 36.500 calorías no ingeridas.

Estos son los cambios que te proponemos:

  1. Bebe un buen vaso de agua antes de comer, incluso dos: te llenará un poco y además te ayudará con la digestión. Está demostrado que puede suponer entre 70 y 90 calorías menos durante la comida posterior.
  2. Empieza comiendo la proteína: come los alimentos proteicos y las verduras primero y termina con arroz, pan pasta, etc.
  3. Lávate los dientes justo después de comer: estarás menos dispuesto a seguir comiendo entre horas.
  4. Nunca comas directamente de la bolsa: es más fácil perder la cuenta de cuánto has comido si lo haces de la bolsa.
  5. Usa platos más pequeños y vasos finos y altos: crea la ilusión de que estás comiendo más de lo que piensas.
  6. Come con tu mano no dominante: conseguirás comer más despacio y llenarte antes.

La clave no está en contar calorías

Por último, recuerda algo que es básico: además de estos trucos, que puedes implementar de manera muy sencilla, no hay que volverse loco contando calorías.

Como ya te contábamos en nuestro post sobre las mentiras que nos creemos a la hora de perder peso, contabilizar calorías puede ser una referencia útil, pero no es la verdad absoluta.

El déficit calórico tiene que venir de una manera mucho natural. Al fin y al cabo, piensa una cosa: el impacto que tiene en nuestro cuerpo la ingesta de 500 calorías de calabacín nunca podrá compararse a comer las mismas calorías en forma pizza. El apetito, el metabolismo y nuestra energía se verán afectados de formas muy distintas.

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