“Me lo estoy pasando como si fuera el juego de Pokemon”

Pello Osoro ha sido de los pocos triatletas que ha podido competir en este 2020.

Tras estrenar el año en una atabalada Copa del Mundo en Harbin, China, le hemos podido enfundarse hasta en dos ocasiones más el dorsal esta temporada: la primera de ellas fue en Asiago, Italia, en los Campeonatos del Mundo de Triatlón de Invierno, y la segunda a finales de febrero en Rumanía, donde logró una meritoria séptima posición en los Campeonatos de Europa.

A partir de ahí, como el resto de triatletas de nuestro país, la inactividad. “La verdad es que no lo vi venir“, reconocía ayer miércoles. “Veía lo que ocurría fuera, lo que se oía de China, pero lo veía como de una película. Y de repente, de un día a otro estábamos todos encerrados en casa“.

Igual que Pablo Dapena nos reconocía hace unos días que no estaba llevando bien el confinamiento, Pello está mejor de lo que esperaba. “Soy una persona que ha pasado siempre mucho tiempo fuera, en principio me tendría que adaptar fatal a la situación, pero por el momento lo estoy pasando bastante bien“.

La temporada, prácticamente perdida

Pese a las tres competiciones que ha podido disputar, el de Orca reconoce que el resto de la temporada está prácticamente perdida.

Al principio empiezas a pensar en todas las pruebas que te han suspendido“, comenta, “pero entonces te das cuenta de que esto va para largo y que toca replantearse todo el año y centrarse en el día a día“.

Vigente Campeón de España de triatlón de invierno y tercero de duatlón de media distancia, prefiere no marcarse objetivos a corto plazo. “Si a final de año puedo hacer algo, pues mejor“.

La rodilla, quebradero de cabeza

He tenido mala suerte“, reconoce. “Llevo arrastrando desde hace tiempo una lesión de rodilla, que me dejaba competir pero apenas me dejaba entrenar a pie“.

Justo antes del confinamiento recibí los resultados de la resonancia, pero no puedo ir al médico, y el miedo que tengo es que después de esta movida vaya al traumatólogo y me diga que hay que operar“.

Entonces sí que habrá sido tiempo perdido porque porque ahora podría estar recuperando. Pero claro, no lo puedo saber hasta que que pase todo“.

Zwift, la vía de escape

Básicamente paso el día en el rodillo“, reconoce. Ya en la primera semana desde que se decretase el estado de alarma acumuló sobre la bicicleta 1.030 kilómetros, y ésta ha sido la tónica a medida que ha avanzado la cuarentena.

Juego a Zwift como si fuera un videojuego, me lo planteo así“, afirma. “No me lo tomo como entrenamiento, simplemente estoy entretenido“.

La gente me dice que me paso, pero para mí es diversión. Me lo estoy pasando como si fuera el juego de pokemon“.

La última machada, un Everesting virtual

Sin ir más lejos, ayer completó uno de los grandes retos que se pueden asumir sobre la bici en la actualidad: un Everesting virtual, ascender más de 8.800 metros subiendo un único puerto.

El eibarrés, que ha titulado la actividad “Jaimitada del mes” en Strava, lo logró en la Torre de la Radio, la desviación a la derecha que nace una vez se completa Epic KOM.

Era algo que quería hacer, sin más“, reconoce. “No creo que ni sea buen ejemplo, simplemente era una locura que tenía pendiente, y era ahora, o nunca“.

Ascendió el puerto hasta en 52 ocasiones. En total, 8.913 metros de desnivel acumulado a lo largo de 140 kilómetros, a lo largo de los cuales consumió 6.380 calorías.

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