Perfil psicológico de un triatleta ¿Qué características llevan al éxito?

Hace mucho tiempo, en una entrevista concedida al ganar su quinto título de Campeón del Mundo, Javier Gómez Noya reconoció que lo único que no le había dolido a lo largo de todos estos años de entrenamiento y competición eran las pestañas. “El resto sí“, reconoció.

Partiendo de esa premisa, de esa entrega desmedida a una pasión, se pueden tejer una serie de características que ha de tener un triatleta si quiere alcanzar el éxito y que van mucho más allá de tener una buena genética y acumular horas de entrenamiento. ¿Cómo sería, entonces, el perfil psicológico de un triatleta de éxito?

Tener una autoestima alta

Sentirse capaz de alcanzar los retos. Creer en uno mismo. Valorar las propias capacidades.

Citando al propio Javier Gómez Noya, “si quieres ganar una carrera, el primero que tienes que pensar que puedes ganar eres tú“, como nos dijo hace unas semanas en un acto a su vuelta de la pretemporada en Nueva Zelanda.

¿Qué significa ésto? Que hay que ser capaz de tener fe en uno mismo y en poder alcanzar los retos.

En la línea de Javier Gómez Noya, hemos visto muchas declaraciones parecidas en los últimos tiempos: Jan Frodeno, sin ir más lejos, contaba a la vuelta de su tercer triunfo en Kona que había hecho firmar un documento a todo su equipo de trabajo de cara a concienciarse en la victoria en The Big Island.

¿Qué más autoestima puede haber que involucrar en tus sueños a los que tienes alrededor?

Ser obsesivo

Si algo destaca en el perfil psicológico de un triatleta es su obsesión por el deporte que practica.

Retomando de nuevo a Javier Gómez Noya, en la misma entrevista en que hablaba de las pestañas le preguntaron si no estaba loco por dedicar tanto tiempo a un deporte tan exigente. “Los de triatlón somos muy apasionados. Para mí, loco es el que sale todos los fines de semana y se emborracha y se droga“.

La pasión y la obsesión van unidas, porque te invitan a dedicar tiempo a aquello que las provoca. De ahí que, en el caso de triatletas de éxito, ser obsesivo sea primorcial para centrarse en la actividad y lo que le rodea, llegando a pecar de puntilloso: control de los detalles, de manera meticulosa y disciplinada.

Veo la bicicleta de Jan Frodeno y no hay nada dejado a la improvisación“, reconoció un día Lionel Sanders, al poco de ver cómo el alemán le gana en IRONMAN 70.3 Oceanside por casi cuatro minutos.

Tener una buena gestión de las emociones

Fijémonos en la figura de Mario Mola. El balear gestiona la ansiedad y el miedo como nadie, y relativiza tanto los grandes triunfos, como las derrotas o los problemas acontecidos a lo largo del camino.

Hace unos días, cuando se supo del aplazamiento de la cita olímpica, dio clara muestra de su gestión de las emociones: “Los Juegos Olímpicos de Tokio tendrán que esperar. Nuestro camino continúa“.

En su línea pudimos leer a los principales triatletas, todos relativizando algo que, a efectos prácticos, trastoca por completo su agenda en el corto y medio plazo.

Con las lesiones, sería prácticamente igual. A Javier Gómez Noya, si le preguntas por el accidente que le ausentó de Río 2016, no le oirás una palabra más alta que otra, ni una queja, ni un lamento. Ocurrió y punto. “Tardé dos días en asumirlo“, ha reconocido en muchas ocasiones.

Tener una alta capacidad de sufrimiento

Si hay algo que llevamos mal los populares son las series, todo aquel entrenamiento que nos lleva fuera de nuestra zona de confort.

Pero los triatletas de primer nivel saben que salir de ella es la única manera de mejorar, y ello conlleva sufrimiento: madrugones, días de entrenamiento en condiciones climatológicas adversas, sesiones en solitario, incluso lesiones que impiden entrenar…

Tener una buena tolerancia a la frustración

La resiliencia es otra nota importante del perfil psicológico de un triatleta de éxito: hay que gestionar variables que no dependen de nosotros.

El mismo estado de alarma en que vivimos: es un problema para muchos PROs de nuestro deporte, pero en los últimos días hemos visto como gran parte de ellos se han crecido ante la adversidad, improvisando maneras de entrenar que les ayuden a mantener el estado de forma.

Tener inteligencia deportiva

Noté que había cierto viento de cara, así que dejé que tirase él hasta casi entrar en la alfombra azul“. Así responde Javier Gómez Noya cuando tiene que recordar el sprint de las Series Mundiales de Londres de 2013, probablemente el más emotivo de la historia de todo nuestro deporte.

Un triatleta de éxito sabe tomar decisiones claves, y no solo en carrera: cuándo aflojar, cuándo apretar, si beber o no, comer o no… Y todo de manera independiente a lo que hagan el resto de triatletas.

Fijémonos, por ejemplo, en una figura que adolece en muchas ocasiones de dar demasiada importancia a las referencias de sus rivales: Lionel Sanders. El canadiense no ha crecido como triatleta hasta que ha sido consciente de que no puede estar comparándose constantemente con Jan Frodeno, Patrick Lange o Sebastian Kienle.

Tener un autoconocimiento de las propias capacidades y sangre fría para no dejarse influenciar por el efecto grupo, pueden ser características clave para rendir al máximo.

Ser competitivo

Sí, reconozcámoslo, hay que ser competitivo. Medirse con uno mismo, está bien, pero finalmente se da la eterna comparación y los tiempos de los demás también importan.

Y esto nuevamente no se ha de entender como un defecto, todo lo contrario, la competitividad es un gran aliciente que posibilita el mejor sprint, la serie más rápida o la competición perfecta.

De hecho es habitual encontrar bajo rendimiento deportivo cuando un triatleta no tiene un reto en mente, si no hay un cierto grado de tensión y de competición, no lo dan todo y los entrenos pueden convertirse en un trámite sin aliciente ni motivación.

Este es uno de los retos a los que, una vez superado el confinamiento, se enfrenan la mayoría de los deportistas: ¿cómo se va a mantener la ilusión y la tensión, si no hay calendario a la vista?

Ser perseverante

Esta es uno de los rasgos más difíciles de tener. Es una característica de la personalidad que se puede trabajar psicológicamente, pero necesita imprescindiblemente la actitud de la persona de lucha constante, incansable, tenaz.

Esta es, posiblemente, una de las razones por las que tanta gente termina abandonando el triatlón: el nivel de exigencia que supone.

Frente a un runner, que con cuatro sesiones de entrenamiento a la semana puede tener suficiente, un triatleta se encuentra constantemente en un panorama mucho más desolador, sin apenas días de descanso.

Desde este planteamiento, es muy complicado ser perseverante en tres disciplinas tan exigentes a nivel físico y mental.

Tener capacidad de automotivación

Especialmente en esas situaciones duras donde el agotamiento físico se sobrepone con la motivación mental.

Esa puede ser la diferencia entre abandonar una prueba o acabarla, entre la decepción y la satisfacción. Es muy importante gestionar bien según que pensamientos que pueden acudir a nuestra mente y boicotear un entreno o una competición.

Capacidad empática

La última de las características claves en el perfil psicológico de un triatleta es imprescindible: aunque se quieran aislar del exterior, y en muchas ocasiones sus parejas también sean deportistas, los triatletas han de pensar que no están solos y requieren de empatía.

El deporte, como cualquier otra profesión, se ha de compatibilizar con una vida familiar, de pareja, o social.

¿Sabe lo que es el sofá?“, le preguntaron a Javier Gómez Noya en una ocasión. “Sí, y paso mis buenos ratos en él“, respondió el discípulo de Carlos Prieto. “Hay épocas en que mucho. Por ejemplo, en noviembre, cuando todo el mundo está trabajando, yo estoy en el Caribe tomando el sol“.

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