Policías infiltrados entre ciclistas en la operación Close Pass

El pasado jueves, 30 de enero, la policía de Norfolk (Gran Bretaña) llevó
a cabo la operación conocida como “Close Pass”, una operación para garantizar
la seguridad de los ciclistas. El objetivo no era otro que poner en evidencia
los peligros a los que se enfrentan los ciclistas en la carretera por culpa de
conductores imprudentes que pasan rozando muchas veces.

La operación se desarrolló tanto dentro como en los alrededores de la ciudad. Agentes camuflados de ciclistas se dedicaron a identificar a aquellos conductores de vehículos a motor que no respetaban las normas de circulación con ciclistas y no dejaban suficiente espacio en los adelantamientos, o los que iban muy pegados por detrás a los ciclistas, e incluso aquellos que les adelantaban por la izquierda para luego cortarles el paso girando a la derecha.

Los agentes camuflados de ciclistas iban equipados con cámaras para grabar
todas las infracciones que fueron registrando para asegurarse pruebas de los
delitos contemplados. Si se producía cualquier infracción, lo comunicaban a los
agentes uniformados que patrullaban en motos y que estaban desplegados por la
zona donde se desarrolló la operación Close Pass.

Formación para cambiar conductas

Un oficial en moto era el responsable de detener el vehículo infractor y, siempre que la infracción no fuera lo suficientemente grave como para impedir la circulación del vehículo (conducción en estado de embriagues o conducción peligrosa), se les ofrecía la posibilidad de recibir formación sobre educación vial de forma voluntaria.

Si el conductor del vehículo infractor rechazaba el ofrecimiento de recibir
formación de manera voluntaria, se le entregaba entonces un informe sobre
infracciones de tráfico (TOR) para que tomara conciencia de los delitos provocados
por una conducción descuidada o conducción sin el debido cuidado y atención. La
finalización del curso educativo y del TOR suponía más o menos la misma
cantidad de tiempo en completarse.

La formación vial tiene por objeto hacer que el conductor entienda por qué su forma de conducir había sido peligrosa, informarle de los peligros típicos a que se enfrentan los ciclistas y el uso de un espacio de adelantamiento seguro que debe utilizarse para los ciclistas, siendo 1,5 metros el espacio recomendado.

Mientras los conductores recibían su formación, un oficial de policía realizaba
una inspección superficial de su vehículo para comprobar si tenía algún posible
defecto o piezas no homologadas. Una vez que el conductor había completado su curso,
se abordaban las posibles infracciones.

Se observaron 19 infracciones en total, de las cuales 14 recibieron su correspondiente formación, incluidos dos taxistas, un camionero y un conductor de autobús fuera de servicio. Otros cuatros conductores, que no pudieron ser detenidos en ese momento, fueron denunciados posteriormente.

“El objetivo principal de esta operación es concienciar sobre la seguridad
de los ciclistas y educar e informar a otros usuarios de la carretera sobre los
riesgos a los que se enfrentan.

Los ciclistas pueden sentirse a menudo vulnerables en las carreteras, ya
que los vehículos se acercan demasiado a ellos o los cortan. Lo decepcionante
de las 19 infracciones que detectamos en Norwich, fue que cuatro de ellas
fueron cometidas por conductores profesionales. Se trata de personas que
conducen para ganarse la vida y de las que, por lo tanto, esperaríamos mucho
más.

“Sin embargo, la formación educativa fue bien recibida por todos los conductores que la completaron y espero que les haga pensar con más cuidado en el futuro sobre su forma de conducir alrededor de los ciclistas.”, dijo Mark Barney, sargento del Equipo Conjunto de Policía Armada y de Carreteras de Norfolk y Suffolk y responsable de la Close Pass.

Una medida que ya se ha planteado varias veces en España, pero que no acaba de seguir adelante, a pesar de la gran demanda por parte del colectivo ciclista de nuestro país.

Fuente: norfolk

Fuente

X