Polimicrotraumatismos

En la práctica deportiva se identifican dos tipos básicos de lesión:

1º) las accidentales y

2º) las típicas.

El acontecimiento que define una lesión accidental es justamente eso, un accidente deportivo, y como tal una situación no esperable, no predecible. Un ejemplo: un choque entre jugadores, una falta de un jugador sobre otro, con resultados variables según las fuerzas actuantes, desde una contusión muscular a una fractura.

Las lesiones típicas son diferentes, resultan de la acción residual del proceso de entrenamiento.
Es común escuchar que el deporte es salud, y por otra parte es verdad. La diferencia entre salud y enfermedad no solo es una cuestión de agentes, también de dosificaciones, y en el deporte competitivo las dosificaciones suelen ser altas.
Las cargas de entrenamiento involucran, entre otras, a estructuras mecánicas, huesos, articulaciones, vinculados por tejido blando, ligamentos, tendones, músculos, que responden a las cargas del entrenamiento.
Normalmente, una carga de entrenamiento no tiene la intensidad suficiente para provocar un daño, lo que hay que tener en cuenta es la especificidad de las cargas. Así cada deporte define direcciones e intensidades precisas, generando una especificidad en las respuestas mecánicas. Y este es el punto: la sumatoria de cargas de entrenamiento a lo largo de temporadas de competencia, definen mecanismos adaptativos de alto nivel de especificidad, un estrés específico, generando lesiones en tiempo presente y futuro.
El concepto de polimicrotraumatismo tiene su marco en estos mecanismos adaptativos específicos, que generan lesiones microscópicas que se repiten, una tras otra a lo largo del tiempo. Las lesiones típicas se desarrollan silenciosamente y aunque no lo notemos, se traducen en un límite para el rendimiento.
No hacen ruido pero están ahí, limitándonos.
Cabe destacar que este mismo proceso se da en personas que asumen una postura por muchas horas, según su profesión (!las computadoras !), o las enfermedades profesionales de base mecánica .
Es importante diferenciar esto de las «cicatrices de guerra », comunes en jugadores avanzados de deportes de conjunto, que resultan de una actitud a veces mediada por las costumbres, otras por el encauce erróneo de una agresividad deportiva natural, esta última quizá más visible en jugadores juveniles.
En el caso de los polimicrotraumatismos, es el entrenamiento en sí el potencial agente lesional. Y es potencial porque un programa de entrenamiento responsable debe contemplar esta posibilidad, y desarrollar e imponer metodologías que aportando al rendimiento, sean paralelamente un agente preventivo, tanto más importante cuanto mayor sea el nivel de rendimiento.
La prevención anula la posibilidad de la lesión, entonces la prevención es un factor del rendimiento.
¿Como desarrollar un programa eficaz de prevención de lesiones?.
La percepción común es que se trata de una actividad ineludible, pero que lleva un tiempo extra, que normalmente no se tiene, entonces se elude, postergándola, o se disfraza de una sesión de elongación.
Un programa eficaz de prevención de lesiones corre a lo largo de toda la jornada del entrenamiento, no es un tiempo aparte, actúa como un facilitador de los procesos que subyacen al rendimiento, está implícito en el concepto de densidad de la carga de entrenamiento. Un ciclo de entrenamiento programado que se precie de responsable -y que pretende ser efectivo- incluye los mecanismos de prevención directamente vinculados con la carga en cuestión.
Es un tema aparte la responsabilidad individual de cada deportista por fuera del horario de entrenamiento, en donde la decisión personal de agregar un tiempo extra debe ser reforzada por un plan personal que baje del cuerpo técnico.
En otros informes desarrollaremos la base fisiológica de aspectos conocidos por todos, como la elongación, la flexibilidad, etc, los distintos agentes que hacen a un programa de prevención que involucran a la responsabilidad personal.

www.puro-deporte.com

 

X