Preparate para Correr en Otoño

Con la llegada del otoño también lo hace el mal tiempo. Las temperaturas disminuyen, caen algunos chubascos y aparece la pereza. Para que esto no te frene a la hora de salir a correr y dejes de poner excusas, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

No te abrigues demasiado

Es obvio que cuando salgas de casa tendrás frío, pero tras unas cuantas zancadas la ropa de más te molestará. Ahora bien, hay determinadas zonas que es importante proteger: el cuello es una de ellas.  Lo más cómodo es un pasamontañas. Las manos y los pies son también los primeros que notan los estragos del frío, pero existen guantes específicos y calcetines térmicos. El abanico de alternativas es amplio.

No te recomendamos las prendas de algodón, ya que si empapas la camiseta corres el riesgo de resfriarte cuando haga viento; lo mejor es llevar tres capas. Hidratar la cara y los labios son también aspectos fundamentales. Decántate por ropa oscura que absorba el calor de los rayos solares. Si corres de noche es preferible que lo hagas con ropa reflectante, pues en otoño el sol se oculta más temprano y de este modo te evitarás accidentes si no corres por zonas correctamente iluminadas. Además, es preferible salir en las horas más cálidas: entre la una y las cinco de la tarde.

 

Calienta en casa

Los músculos se agarrotan cuando hace frío y no son pocos los corredores que padecen esa molesta sensación de rigidez. Por eso el calentamiento se convierte en algo todavía más importante cuando las condiciones meteorológicas no son las mejores. Hacerlo dentro de casa es una buena opción. Puedes subir y bajar escaleras, saltar a la comba, o realizar ejercicios aeróbicos si dispones de una cinta de correr, una bicicleta o un aparato de gimnasia similar. Cabe tener en cuenta que este calentamiento deberá durar, al menos, 12 minutos para evitar futuras lesiones. Incluye ejercicios de fuerza y de movilidad articular.

Despacio pero sin pausa

Adapta el ritmo de carrera poco a poco para incrementar el flujo sanguíneo de forma progresiva. Comienza con un ritmo suave antes de acelerarte. Tampoco es recomendable ir demasiado deprisa, porque la diferencia de temperatura entre el ambiente y tu cuerpo podría causarte problemas.

Vigila la respiración

El aire del otoño es más frío y seco; si no controlas tu forma de respirar y aspiras por la boca se te resecará la garganta y tendrás dificultades. Haciéndolo por la nariz, sin embargo, calentarás el aire y crearás una respiración más profunda.

 

No olvides beber

Las capas de ropa pueden mitigar la sensación de deshidratación. No esperes a tener sed para hacerlo, pues es uno de los síntomas que indican que ya se está produciendo.

No pierdas de vista el viento

Empieza con el viento en contra para ahorrarte un enfriamiento innecesario. Cuando entres en calor ya no tendrás este problema. Es básico además, cambiarte de ropa inmediatamente después de acabar.

Cualquier momento y estación son buenas para salir a correr; afortunadamente vivimos en un país cuyas temperaturas no son extremas. No te pongas excusas y recuerda: al mal tiempo, buena cara.

X