¿Sabés a qué hora correr?

En la actualidad es muy habitual encontrarse por las calles de las grandes ciudades a corredores entrenando a cualquier hora del día, debido a las diferentes obligaciones que tenemos cada uno, independientemente de nuestro gusto personal sobre la hora de salir a correr. Existen personas donde su ritmo natural les hace entrenar mejor durante unas determinadas horas que sobre otras, a pesar de no poder escoger en muchas ocasiones por nuestros diferentes compromisos tanto laborales, sociales o incluso familiares. Vamos a tratar sobre las ventajas e inconvenientes de entrenar a diferentes horas del día.

Como corredores, notamos que durante unas determinadas horas rendimos mucho más y mejor que durante otras, debido entre otras circunstancias a nuestra tensión arterial, que es más elevada durante una parte del día, ritmos naturales, o incluso del cansancio que tengamos, prefiriendo entrenar bien por la mañana, a primera hora, a mediodía o incluso por la noche.

 

• El entrenamiento por la mañana.

Cada vez es más normal encontrarse con corredores que prefieren madrugar, levantándose a horas donde el sol apenas ha hecho su presencia. Entrenar a estas horas nos podemos encontrar con grandes ventajas.

• Posibilidad de ayunar: hace unos años cuando hablábamos de entrenar en ayunas mucha gente creía que era muy arriesgado, pero en la actualidad está demostrado que vez en cuando entrenar a ritmos moderados, no exigentes y durante un tiempo no demasiado prolongado nos ayuda a eliminar grasas además de entrenar nuestra resistencia al obligar al cuerpo a buscar energía de nuestras reservas.

• Mayor intimidad: a estas horas nos libramos de la tensión habitual que se vive en la ciudad, disfrutando en toda su plenitud de nuestro deporte.

• Temperatura más fresca: entrenar por la mañana durante los meses más caluroso del año, nos brinda la oportunidad de no sufrir golpes de calor o deshidratación mientras entrenamos.

• Mayor disponibilidad: al entrenar a primera hora dispondremos del resto del día para gestionar nuestras obligaciones.

 El entrenamiento a medio día:

A pesar de los peligros de entrenar durante las horas centrales del día, en épocas donde el calor hace su presencia, mucha gente no dispone de otro tiempo.

• Paréntesis de descanso: entrenar a la hora de la comida o del almuerzo, nos permite romper nuestra jornada laboral, disfrutando de la libertad, evadiéndonos de nuestras obligaciones mientras corremos.

• Ojo a la hidratación: durante las horas centrales del día, el cuerpo demanda mayor cantidad de líquidos, máxime en épocas veraniegas. Recuerda que una hidratación correcta y continua es fundamental.

• El entrenamiento nocturno:

Es habitual encontrarse grupos de corredores que quedan para disfrutar de este deporte a la finalización de la jornada laboral, eludiendo las horas centrales del día.

• Temperatura más baja: en verano entrenar por la noche es común a muchos corredores para evitar las altas temperaturas del día.

• Acostarase más relajado: después de un entrenamiento y una buena ducha, seguramente puedas conciliar el sueño de una manera más relajada y efectiva.

Ahora decidís vos ¿Cuál es tu hora ideal para entrenar?

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