¿Se puede correr con una protusión discal sin herniarse?

Sufrir una protusión discal es algo bastante complicado, especialmente porque puede agravarse y terminar en una hernia.

Primero hay que saber bien de qué se trata una protusión discal, que es algo que se da cuando un órgano o pieza corporal se sale de su ubicación (no tiene por qué ser del todo, puede ser un leve desplazamiento).

Y la diferencia con la hernia discal es que la segunda provoca algún tipo de rotura o lesión en ese disco, haciendo que el líquido gelatinoso que contiene se salga.

En el segundo caso tendríamos una situación algo más complicada, pero la primera también puede tener consecuencias neurológicas, rigidez a la hora de intentar hacer movimientos de la columna y dolor de espalda.

Los discos están ahí para darnos la posibilidad de movimiento, flexión, rotación y amortiguación, y también ataques de ciática. Si hay algún tipo de anomalía en ellos, afectará al movimiento y al dolor. Y aunque no siempre deriva en una hernia, hay que trabajar para cuidar esa lesión.

Otro tema importante que muchos se plantean es si se puede correr con una protusión discal. Y la respuesta es sí, aunque hay varias cosas a tener en cuenta. La primera es que queda totalmente descartado hacerlo con dolor, con un ataque de ciática, con cualquier tipo de rigidez o limitación de movimiento. Las protusiones molestarán, pero no siempre.

Lo recomendable para que la lesión no se agrave y termine en una hernia es trabajar el core. En las carreras siempre hay muchos microimpactos en cada zancada, así que si no se tiene esa zona bien tonificada el riesgo de empeorar es muy grande.

Los trabajos de core específicos que se deben hacer en este caso son de inestabilidad, trabajo lumbar y de abdomen, y de glúteo, que es el gran estabilizador de la columna y de todo el cuerpo.

Siempre será importante realizar este tipo de consultas con un doctor y un entrenador.

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