Una resolución de la justicia gallega que deja mucho que desear

El 12 de marzo de 2016 un hombre de 87 años que conducía un todoterreno atropellaba a un grupo de 20 ciclistas en A Guarda, Galicia, tras sobrepasar una línea continua. El resultado: 2 muertos, 6 heridos graves y 3 leves. El responsable y conductor de esta tragedia se dio a la fuga sin parar excepto cuando algunos metros más adelante un ciclista que circulaba en sentido contrario le hizo parar y le preguntó por el accidente. El conductor dijo que solo había tropezado con un ciclista y siguió su camino. Más tarde, acudió a un bar cercano situado a kilómetro y medio del lugar del incidente donde reconoció lo sucedido ante el estado de daños que presentaba su coche. Poco después fue detenido en una explanada dando negativo en las pruebas de alcoholemia y drogas. Carnet de conducir en vigor a sus 87 años e ITV del coche también en perfecto estado.

El conductor indicó que en el momento de adelantar a los ciclistas, al verse rozados, se echaron a un lado de la carretera y volcaron en el arcén. El tramo del accidente cuenta con un espacio para peatones protegido por adoquines contra los que toparon los ciclistas en el momento del intento de adelantamiento, hasta caer en el suelo.

La resolución del Juzgado de Instrucción, indignante

Y después de estos hechos expuestos, según informa Faro de Vigo, hay que tragarse la resolución dictada por la juez del Juzgado de Instrucción número 3 de Tui, corroborada por la Audiencia Provincial de Pontevedra, en la que se exime del delito de omisión de socorro al conductor, cuando todos los testigos aseguran que no se encendieron las luces de freno mientras atropellaba a todo el grupo ciclista, y en ningún momento hizo el gesto de parar a ver qué había sucedido. Solo reconoció los hechos cuando se vio interrogado por el estado de su coche.

No sé si la justicia gallega vive al margen del cambio legislativo que acaba de vivir este país, cuando el pasado 20 de febrero el pleno del Senado ha dado luz verde a la reforma del Código Penal que endurece las penas por imprudencias en la conducción y castiga con hasta 4 años de cárcel abandonar el lugar del accidente tras haberlo causado.

Las penas por las imprudencias al volante, en especial las derivadas del exceso de velocidad y el consumo de alcohol y drogas, se agravarán, y será delito el abandono del lugar del accidente por parte de conductor que lo haya causado. La proposición también establece que la muerte de varios ciclistas o peatones pase a estar penado con hasta nueve años de prisión en lugar de cuatro. Y las imprudencias menos graves al volante con resultado de lesiones leves, según el texto, pasarán a castigarse por la vía penal y no por la administrativa como hasta ahora.  En resumen, con la reforma el 90% de las víctimas que ahora se quedaban fuera del Código Penal, podrán acudir a esta vía.

A diferencia de la anterior legislación, se tendrá en cuenta el número de fallecidos, dándole poder al juez para agravar la pena hasta seis años si se causan como mínimo dos fallecidos o un fallecido y un lesionado grave. Y podrá agravarla hasta nueve años si hay demasiados fallecidos, aunque la norma no concreta cuál es el número exacto, dejando la apreciación al juez.

 

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