– Evitar entrenar cuando estás cansado
–Aumenta la ingesta de carbohidratos en periodos de fuerte entrenamiento
– Tus aumentos de entrenamiento tiene que ser parejos a aumentos en reposo
– Cualquier aumento en la carga de entrenamiento (volumen) lo precedes con un incremento de la fortaleza
– Tratar molestias o lesiones pequeñas con cuidado y rapidez para prevenir que lleguen a ser un problema mayor
– Si experimentas dolor cuando entrenas, ¡paras! la sesión de entrenamiento inmediatamente
– Nunca entrenar fuerte, si todavía estas engarrotado de la sesión anterior.
– Poner atención a la nutrición y la hidratación.
– Utilizar superficies de entrenamiento adecuadas (por ejemplo ¿utilizas una colchoneta firme para el trabajo abdominal, o lo haces en el suelo?)
– Comprobar que el espacio donde entrenas o compites esté libre de peligros u objetos que te puedan dañar.
– Comprobar que el equipamiento que utilizas está en condiciones adecuadas para su uso.
– Introducir las actividades nuevas (ejercicios, rutinas, equipamiento) de forma gradual
– Dedicar el tiempo suficiente para calentar al principio de la sesión y para recuperarte después de la misma (incluyendo los estiramientos adecuados)
– Comprobar con antelación el recorrido para entrenamientos y/o competiciones.
– Entrenar en diferentes superficies utilizando el calzado adecuado.
– Ducharse y cambiarse inmediatamente después de tu sesión de «enfriamiento» o recuperación.
– Cuando viajas (entrenamientos, competición) intentas organizar los desplazamientos para tener la máxima comodidad.
– Te alejas de las zonas con alto riesgo de infección cuando te entrenas a alta intensidad o compites.
– Se extremadamente cauteloso con tu higiene en días calurosos.
– Evalúa diariamente cualquier señal de fatiga, en caso de duda reduce la intensidad.
– Utiliza el masaje con regularidad
– Cuando tienes alguna molestia seria, visitas al especialista
