Este domingo, en las calles de Bérgamo, Italia, debutó como profesional una ciclista atípica. Maya Kingma, doble olímpica en triatlón y ganadora en las Series Mundiales, cruzó la línea de meta de la contrarreloj del Giro d’Italia femenino como una más del pelotón. Fue su primera etapa como profesional sobre la bici… pero no como novata del todo.
Kingma, de 29 años, es una de las triatletas más reconocidas de los últimos años. En los Juegos Olímpicos de París 2024 fue 7.ª. En los de Tokio, 11.ª. Ganó en las Series Mundiales de Leeds en 2021 y subió al podio en múltiples citas WTCS.
Pero hace unos días, poco antes de celebrarse IRONMAN 70.3 Niza, para el que estaba inscrita, sorprendió con un anuncio: dejaba temporalmente el triatlón para unirse al EF Education-Oatly.
«Siempre tuve el ciclismo en mente. Me gusta tener más subidas y una dinámica cambiante. Hay muchos tipos de carreras y la táctica juega un papel importante. Son los aspectos que realmente me encantan», explicó en ese momento la neerlandesa.

Su adaptación no ha sido improvisada. Desde principios de año ha trabajado con el equipo en carreras locales y concentraciones. «Entrené en las colinas de Bélgica y Alemania, hice sesiones con calor y me adapté al nuevo material. Ha sido un sube y baja… pero muy divertido», compartía antes de debutar.
Sin presión, pero con ambición
En el prólogo del domingo, una contrarreloj de 14,2 km en Bérgamo, terminó en el puesto 116 a 2’15” de la ganadora, Marlen Reusser. Un resultado que dice poco del potencial que puede tener Kingma en etapas de montaña o trabajando para el equipo, donde el motor de una triatleta curtida en media distancia puede marcar diferencias.
«Estoy acostumbrada a las grandes citas. He estado en dos Juegos Olímpicos. Aquí no hay presión. Ejecutar. Simplemente lanzarse», dijo con naturalidad antes de su primera gran salida.

En el EF Education-Oatly confían en su capacidad para aportar desde el primer día. «Tiene una mentalidad fuerte y un nivel físico altísimo», declaró Esra Tromp, directora del equipo. «Puede enseñar mucho sobre profesionalidad, aunque venga de otro deporte».
En su primer training camp ya dejó huella: ganó simulacros internos como una crono por equipos o una llegada en alto. Desde entonces, ha seguido puliendo detalles. «Me he centrado en la táctica, el paso por curva y en competir en pelotones grandes», explicó.
Por ahora, su contrato es de seis meses, pero con margen para soñar. «Estoy aquí para aprender, para vivir la experiencia y, quién sabe, quizá también para rendir». Y deja claro que su historia con el triatlón no está cerrada: «No os preocupéis, sigo siendo triatleta. Aún me esperan algunas carreras este año».
