Olav Aleksander Bu se ha convertido en uno de esos nombres propios del en el mundo del triatlón. Este ingeniero y empresario reconvertido en entrenador de triatlón ha sido uno de los grandes catalizadores del éxito de la Selección Noruega en los últimos años.
Bu, que se atrevió a afirmar que «ganar el mundial IRONMAN será casi como quitarle un caramelo a los niños», ha sido capaz de revolucionar, casi por completo, el mundo del entrenamiento en el triatlón con su método basado en los datos, la ciencia y la tecnología.
En una extensa entrevista con el medio británico Tri247, de la cual se acaba de publicar la segunda entrega -habrá más-, Bu explica cómo fue el proceso que llevó a cambiar los métodos de entrenamiento de Casper Stornes, Gustav Iden y Kristian Blummenfelt para elevarlos hasta los mejores atletas del mundo.
Fusionar tecnología y fisiología
Olav Aleksander llegó al triatlón de la mano del Dr. Ørjan Madsen, ex nadador olímpico y toda una eminencia en los que respecta al entrenamiento en deportes de resistencia.
Fue él quien le puso en contacto con Arild Tveiten, director deportivo de la Federación Noruega de Triatlón, antes de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Fue ahí cuando empezó el camino de Bu junto a Kristian Blummenfelt y al equipo noruego.
En la entrevista con Tri247, el ingeniero explica cómo fue el Dr. Madsen quien le invitó a involucrarse en mayor medida «en el lado científico y de entrenamiento«.

Animado por Madsen, Bu comenzó a trabajar para ver cómo podíamos «fusionar la tecnología y la fisiología para obtener nuevos conocimientos sobre lo que realmente les sucede a los atletas, y en tiempo real«.
La primera pregunta que trataron de responder fue: «¿Qué podemos mejorar al pasar de Río a Tokio?», cuenta Bu. «Ahí fue donde diré que comenzó el viaje junto con Kristian y Arild primero y, finalmente, con el resto del equipo”.
El gran cambio tras los Juegos Olímpicos de Río: el control de la intensidad
A Bu se le había pedido que cambiara su papel de observador por uno más práctico. Tras los Juegos Olímpicos de Río era hora de pasar a la acción.
“Si tuviera que resumirlo en pocas palabras, creo que el cambio más grande que sucedió de Río a Tokio sería la individualización y el control de la intensidad«.
Olav apunta a la necesidad de recordar siempre que los entrenamientos son eso, un entrenamiento, no son una competición. Mientras que las carreras no dejan ni un resquicio al descanso, los entrenamientos, «muy a menudo se basan en intervalos«.
Eso se traduce en que los atletas tienen descanso en el medio. Y, además, en el triatlón es aún más complejo ya que tienes tres deportes. «Muy pocas veces pasas directamente de la natación a la bicicleta, de la bicicleta a la carrera».
Estas circunstancias propias de nuestro deporte «permiten a las personas esforzarse mucho más [en el entrenamiento] de lo que necesariamente sería ideal para ellos«, señala Bu.
Por eso «uno de los mayores cambios que sucedieron para los tres triatletas [Blummefelt, Gustav Iden y Casper Stornes] fue ese, comenzamos a individualizar el entrenamiento para ellos y, en segundo lugar, nos aseguramos de que tuvieran la intensidad adecuada para obtener la respuesta que buscábamos desarrollar en cada uno de los atletas.”
Observar los números
A partir de ahí Bu y el resto del equipo comenzaron a observar a sus atletas. Era necesario antes de empezar a introducir cambios. “Incluso siguiendo a Kristian en Río, ya estaba discutiendo su perfil con el Dr. Madsen», apunta.
Por aquel entonces el campeón del mundo ya era capaz de «hacer grandes números. Podía hacer eso en los entrenamientos y este tipo de cosas al nadar, andar en bicicleta, correr, etc.».




Sin embargo, llegado el momento no todos los datos eran favorables. «Cuando observamos cómo estaba quemando energía o glucógeno y nos enfocamos en la producción de energía sostenible o como una velocidad sostenible que Kristian puede mantener aquí, nos dimos cuenta de que la estábamos sobreestimando en más de, digamos, alrededor del 20 % de lo que realmente puede hacer».
“Muy a menudo, en muchas de las carreras, ves personas, van rápido nadando, salen, van rápido en la bicicleta y luego comienzan a correr y comienzan a disminuir la velocidad porque básicamente se están acercando al agotamiento», señala el ingeniero noruego.
Cambiar el método
Evidentemente, al descubrir que Blummenfelt estaba quemando demasiado glucógeno demasiado pronto, Olav Aleksander empezó a platearse otros métodos. Había que asegurarse de que «la intensidad fuera la correcta«.
Pero antes hacía falta más observación; había que confirmar los hallazgos iniciales con más pruebas. Primero en octubre y luego en noviembre, meses después de Río. «Vimos que los números eran los mismos. No hubo ningún error en las mediciones anteriores».
Bu se dijo entonces: «Probablemente tenemos que empezar a nadar más despacio, andar en bicicleta más despacio, hacer que los modelos de entrenamiento sean un poco diferentes. Hice una estrategia sobre tcómo implementar todo este tipo de cosas gradualmente en el cronograma», cuenta.
“Y a partir de ahí, básicamente, creo que así empezaron a darse los grandes cambios. Evolucionó a partir de ese punto y se convirtió en un refuerzo positivo».
La evidencia es clara. Los resultados de estos últimos años han avalado el nuevo método. Y no sólo en la competición. «Lo ves en el entrenamiento: las cosas realmente estaban comenzando a cambiar, te sientes más poderoso, etc., y de repente comprendes que algo realmente está comenzando a suceder aquí», recuerda ahora.
Educar a los atletas y elevar sus competencias
Tras una concentración en Sierra Nevada, en 2017, había quedado claro que la nueva forma de hacer las cosas funcionaba. «Y a partir de ahí, claro, para mí era importante no ser el cuello de botella del sistema«, explica Bu.
Por esto este experto tecnológico decidió enseñar a los atletas las habilidades fundamentales. Así ellos podrían hacer también muchas de las mediciones necesarias y eso liberaría a Bu para continuar explorando.
“Eso significaba que podía pasar más tiempo en el campo. Y básicamente así es como he estado trabajando con los atletas desde entonces. Siempre ha sido importante para mí educar a los atletas y elevar el nivel de competencia que tienen para que también puedan participar, hacer estas mediciones ellos mismos para que yo también pueda comenzar a trabajar en nuevas áreas donde vemos que también hay espacio para el desarrollo”, comenta.
El resto de la historia, hasta el momento, ya la sabemos. Dos campeonatos del mundo de IRONMAN 70.3 para Gustav Iden, un mundial y un oro olímpico para Kristian Blummenfelt y dos de los debuts en IRONMAN más alucinantes de la historia.
