El calvario de Marjolaine Pierre en Vitoria: taquicardia, caída y podio

Ayer, Marjolaine Pierre cruzó la meta del IRONMAN Vitoria-Gasteiz con un tercer puesto que sabía a triunfo. No por la posición, ni por el tiempo. Tampoco por la clasificación para Kona, que también. Lo que convirtió la jornada en algo inolvidable fue todo lo que tuvo que soportar para llegar hasta ahí. En sus propias palabras, «el día más duro de mi carrera».

Una carrera en manos de Derron

La prueba femenina tuvo un nombre propio desde el principio: Julie Derron. La suiza, subcampeona olímpica en París 2024, salió del agua en cabeza junto a Lottie Lucas y empezó a marcar diferencias desde los primeros kilómetros del segmento ciclista. En apenas cien km ya aventajaba en más de diez minutos al resto de favoritas.

El abandono de Anne Haug antes del kilómetro diez del maratón despejó cualquier duda: Derron iba lanzada hacia su primera victoria en distancia completa. Detuvo el crono en 8:21:48, firmando la mejor marca jamás registrada en la prueba y una de las más rápidas del circuito europeo.

julie derron
Foto: Getty Images for IRONMAN // Carles Iturbe

Por detrás, Lucas aguantó para asegurar la segunda plaza, mientras Pierre completó el podio con un tiempo de 9:04:00. Lo hizo a pesar de un cúmulo de dificultades físicas que no tardó en relatar públicamente.

Cuando el cuerpo dice basta

La francesa compartió en redes lo que vivió durante la carrera, y el testimonio es tan crudo como revelador. «Lo conseguí gracias a todos los que estabais allí. El público estaba loco. Vosotros me hicisteis cruzar la meta».

Todo empezó en el agua, a los 500 metros. «Cuando cerré el hueco y cogí los pies de Lottie y Julie, mi frecuencia cardiaca se disparó. Luego supe que estaba a 180 pulsaciones. Nadaba a ritmo normal, pero mi corazón iba como si estuviera esprintando. Supe que el día iba a ser duro». Durante toda la transición y los primeros 70 km de bici, siguió con pulsaciones anormalmente altas. «Tenía 170-180 bpm y unos vatios de mierda». Solo con el paso de los kilómetros logró estabilizarse algo, aunque limitada a 150.

Las sensaciones no le eran nuevas. «Me pasó lo mismo después del Mundial de Pontevedra. Creo que todavía soy una novata y estas distancias son durísimas para mi cuerpo. No puedo competir tan seguido».

Solo quince días separaban aquella cita de esta, y por si fuera poco, ayer coincidió también con su menstruación. «Tener la regla no ayuda en un IRONMAN, implica mucho más cansancio», explicaba. Pero aprovechó para lanzar un mensaje contundente: «Estoy orgullosa de decir que se puede entrenar mucho y seguir teniendo la regla. Es señal de un cuerpo sano, y nunca penséis que no tenerla es normal».

Aun así, el día todavía le reservaba un revés más. «Para añadirle picante, me caí en bici. Ahora tengo la rodilla azul».

Calendario exigente, cuerpo al límite

El tercer puesto de ayer supo a supervivencia. No solo por lo vivido en Vitoria, sino por lo que arrastraba. En apenas dos meses, Pierre ha disputado cinco competiciones importantes, con todo lo que eso implica. Ganó el Mundial de Larga Distancia el 29 de junio, fue novena en el 70.3 de Valencia en abril, ganó en Aix-en-Provence y abandonó en IRONMAN Hamburgo. Una secuencia demasiado exigente incluso para una campeona de su nivel.

Ahora, con el objetivo de Kona asegurado, toca parar. Lo decía ella misma al terminar: «Gracias a mi equipo. Se cierra la primera parte de la temporada. Ahora toca descansar, reconstruir y preparar los Mundiales: IRONMAN y 70.3».

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