Alberto Salazar, quien fuera entrenador de Mo Farah, suspendido cuatro años por dopaje

Lo que faltaba en el mundo del atletismo para que los Mundiales de Doha pasaran aún sin más pena ni gloria, era un escándalo por dopaje: con los estadios vacios, los deportistas teniendo que abandonar por el calor y tiempos mucho peores que en otras ediciones, la noticia de la sanción por dopaje para Alberto Salazar ha eclipsado lo poco de interesante que quedaba en tierras árabes y ha caído como un auténtico terremoto en la actualidad deportiva.

La USADA, que llevaba más de dos años investigando a Salazar y al doctor Jeffrey Brown, ha terminado por considerar probado que ambos cometieron tres infracciones en el Código Mundial Antidopaje, utilizando sustancias prohibidas -tráfico de testosterona-, utilizando métodos prohibidos -administración intravenosa de carnitina por encima de lo permitido- y manipulación en controles antidopaje. En su nota de prensa, emitida el lunes, la USADA acusaba a ambos, literalmente, de «orquestar y facilitar conductas prohibidas en relación con el dopaje«.

Según la agencia norteamericana, la sanción para ambos es de cuatro años.

Una figura clave en el medio fondo mundial

Salazar, de 61 años y origen cubano, es una figura clave para entender el atletismo norteamericano de los últimos cuarenta años. Ganador del Maratón de Boston y del de Nueva York, ha sido director y máximo responsable del Nike Oregon Project, un grupo de entrenamiento con base en la sede central de Nike en Oregon, a pocos kilómetros de Portland. Como entrenador, pronto asumió una figura de gurú que hizo que todos los grandes nombres quisieran trabajar con él.

Por sus manos y equipo de entrenamiento han pasado figuras como las de Galen Rupp, Matthew Centrowitz o Sifan Hassan, que el pasado sábado ganaba el 10.000 femenino en Doha en un monólogo casi insultante.

Mo Farah, su figura más destacada

Pero sin duda alguna, el nombre clave que se le asocia es el de Mo Farah, cuyo palmarés en medio fondo será prácticamente inigualable durante mucho tiempo.

«Es un alivio que la USADA haya concluido su expediente a Alberto Salazar«, decía ayer el atleta tratando de poner distancia con el escándalo. El británico, que de la mano del entrenador norteamericano lograse cuatro oros olímpicos y seis títulos de Campeón del Mundo entre el cincomil y el diezmil, decidió volverse a Gran Bretaña en 2017 cansado de los constantes vínculos que la prensa establecía entre sus marcas -tiene los récords europeos de 1.500, 10.000 y maratón- y el dopaje. «Dejé el Nike Oregon Project en 2017 pero siempre he dicho que no tolero a nadie que se salte las reglas o pase una línea» decía en su momento. «Soy un firme defensor del deporte limpio y creo que cualquiera que rompa las reglas debe ser castigado«.

Nike, al margen por el momento

Pese a que el nombre de la compañía y de su CEO salen en varios de los correos electrónicos que la USADA ha utilizado en su investigación, la marca ha decidido apoyar a Salazar. Pese a que la IAAF le ha retirado la acreditación para los mundiales, desde Nike le apoyará en el recurso que presente ante el Tribunal Arbitral del Deporte, conocido como TAS. El argumento es que ninguno de los deportistas del grupo están envueltos en la actualidad en el listado de actividades ilícitas.

Fuente

X