El clima y el terreno de la Barkley Marathon la convierten en la carrera de ultra distancia más dura del mundo, con un recorrido de 160 kilómetros y 20 mil metros de desnivel positivo debiéndolo completar en menos de 60 horas.
Con un circuito sin marcas, los competidores deben dar cinco vueltas tan sólo con la ayuda de una brújula y un mapa. Pero no sólo se trata de correr, dado que deben encontrar en su camino nueve libros repartidos por el circuito de los que deben arrancar una página (la de su número de dorsal), con el fin de demostrar que pasaron por todos los puntos del recorrido.
Esta carrera suele revelar poca información en la previa y convoca a alrededor de 40 participantes. Creada por el fundador Gary “Lazarus Lake” Cantrell. En 2021, un argentino logró competir: el salteño Leonardo Isola, más conocido como “El Tano” fue parte del evento y hasta le obsequió un poncho al organizador.
Sin una web oficial ni redes sociales, para pedir la admisión a la Barkley Marathon se debe enviar un correo y de ser aceptado, uno debe abonar poco más de un dólar y medio, una prenda de vestir para el organizador y llevar una matrícula de auto.
Barkley Marathon, una carrera sin cronograma
La prueba no tiene cronograma de inicio y, por lo general, suele arrancar entre la medianoche y el mediodía, pero los corredores desconocen cuándo se hará. El organizador convoca a todos una hora antes haciendo sonar una caracola, y la largada se da cuando enciende un cigarrillo.
Los ultra trail runners tienen 12 horas para completar cada bucle, de alrededor de 32 kilómetros, y al completar la vuelta, se debe tocar una puerta amarilla, además de encontrar los libros.
La ruta de la Barkley Marathon tiene un origen en rememorar el escape de James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King Jr. En 1977, se escapó de la prisión estatal de Brushy Mountain, ubicada en Tennessee.
Durante más de dos días, Ray fue perseguido por el personal de seguridad, aunque solamente logró correr 13 kilómetros en medio de las colinas y bosques, antes de ser recapturado. La dificultad y exigencia del terreno hicieron que el prófugo se encontrara en un laberinto del que no pudo salir.
Lejos de inspirarse en la cantidad de kilómetros realizados, Cantrell creyó que podría hacer 100 millas atravesando las montañas que rodean la prisión, y así creó la carrera, en 1986. Acerca de la razón del nombre, no está muy claro.
