«Cada vez que creo que he descubierto todas las formas posibles de fracasar en la Barkley, aparece una nueva»

John Kelly partía, hace dos días, con la vitola de ser uno de los máximos favoritos para aguantar el máximo número posible de vueltas de la Barkley Marathon.

No en vano, es el último deportista capaz de ganar la prueba, cuando en 20017, con un tiempo de 59h30’53», era capaz de finalizar la vuelta quinta.

A sus espaldas, otras cuatro participaciones en Barkley Marathons, en las que una tras otra ha visto cómo sus opciones de alcanzar la meta desaparecían por una razón u otra.

«Cada vez que creo que he descubierto todas las formas posibles de fracasar en la Barkley, aparece una nueva«, ha reflexionado en su última publicación de Instagram, en la que relata cómo tuvo que decir adiós en este 2022.

John Kelly
Foto: Instagram // John Kelly

Kelly, al que curiosamente se puede encontrar en el ranking de la PTO gracias a que en 2018 tomó la salida en IRONMAN Arizona como PRO, ha vivido en 2022 una de las experiencias más desagradables que pueden provocar el adiós a la prueba, ya que no ha sido por razones físicas o musculares.

Una odisea a cuenta de un cinturón

Todo sucedió en la vuelta 3, cuando lideraba la carrera junto a Karel Sabbe y Greig Hamilton. «Este año llevaba las páginas de mi libro, las que acreditan que he visitado los puntos de control del recorrido, en un cinturón«, relata John.

«En la vuelta tres me paré a orinar, miré hacia abajo y me di cuenta de que el cinturón no estaba«.

«Me pasé casi tres horas repitiendo colinas en una sección conocida como El Pequeño Infierno, buscando por la ladera, pensando que se me habría enganchado en algún árbol, o durante una de las muchas veces que me caí en la empinada pendiente de barro«.

John Kelly
Foto: Facebook // John Kelly

Finalmente, se dio por vencido, decidiendo volver al Campamento, donde tocaría la campana con la que se certifica el abandono.

Sin embargo, aún le esperaba otra sorpresa: «Terminé encontrándolo, arriba de la colina, justo en medio de un camino de grava. Lo encontré cuando ya me había dado por vencido y había comenzado a regresar al campamento«.

La Barkleys, un cúmulo de frustraciones

«Terminé la tercera vuelta«, continúa el norteamericano. Lo hacía con apenas media hora de tiempo sobre el límite de 36 horas. «Tenía tiempo para empezar la cuarta«, recuerda, aunque finalmente decidió no tomar la salida y decir adiós a sus opciones.

«Ojalá lo hubiera hecho«, reflexiona. «Nadie ha comenzado el cuarto bucle con tan poco tiempo y lo ha terminado, pero nadie lo hará hasta que alguien lo intente y lo consiga».

Según relata, se encontraba bien de piernas, sin dolores y mentalmente estaba alerta. «Aunque sabía que la somnolencia quizás podía conmigo en la segunda noche«, concluye.

A partir de ahí, según apunta, solo queda la sensación de frustración. «Supera cualquiera de mis otros fracasos en la Barkley«, y sin lecciones que aprender o aspectos a mejorar.

«Creo que no he fallado en nada», concluye. «No me he lesionado, he podido disfrutar de 36 horas explorando partes de la montaña que en otras situaciones serían inaccesibles, y me encanta».

Fuente

X