Caeleb Dressel ha fijado su centro de entrenamientos en España. El norteamericano se encuentra en Gran Canaria preparando el nuevo ciclo olímpico, acompañado por la también medallista Torri Huske.
Ambos han elegido las instalaciones de Anfi Sports Academy como base para su puesta a punto. El complejo, ubicado en el sur de la isla, cuenta con piscina semiolímpica, gimnasio y acceso a aguas abiertas. Todo en un entorno que favorece el trabajo diario y que os sonará porque en 2024 el Training Camp de Planeta Triatlón se celebró allí.
Después de retirarse del Mundial de 2022 por motivos médicos, Dressel regresó a la competición en los Juegos de París 2024, donde sumó tres medallas. Ahora, enfocado en 2028, ha aclarado su hoja de ruta: «He decidido que quiero seguir nadando hasta Los Ángeles. Después de eso, seguramente lo deje y me dedique a entrenar a otros», reconoce con naturalidad.
La rutina en Gran Canaria gira en torno a la consistencia. «Volver a entrenar bien cada día, con continuidad, es lo que me está ayudando. No necesito hacerlo todo perfecto, pero sí hacerlo cada día», afirma sobre su momento actual.
El ocho veces oro olímpico ha recuperado sensaciones en el agua, algo que no daba por hecho: «Estoy disfrutando de nadar otra vez. Hubo un tiempo en que no lo hacía. Ahora he vuelto a sentirme cómodo en el agua», explica.
Junto a él entrena Huske, que logró cinco medallas en París y busca clasificarse para sus segundos Juegos en casa. «Estoy trabajando cada día para clasificarme y coger plaza para los Juegos Olímpicos en casa. Sería un sueño colgarme una medalla en Los Ángeles», explica la nadadora estadounidense.

Trabajo técnico, rutina compartida y un entorno cómodo
El grupo se entrena en una piscina de 25 metros equipada con un carril de espejos que permite ver la técnica en tiempo real. Un recurso que el nadador valora especialmente: «Poder ver cada brazada en tiempo real me ayuda a ajustar detalles que, de otra forma, me costaría identificar. Es una herramienta que marca la diferencia en el día a día».
Además de las sesiones en piscina, ambos nadadores completan entrenamientos en aguas abiertas gracias a un canal cerrado de dos kilómetros. Esta combinación facilita jornadas completas y exigentes sin salir del complejo.
El norteamericano subraya la comodidad del entorno. «Es un lujo tener todo lo que necesito en el mismo sitio. Piscina, gimnasio, mar… Eso hace que cada sesión sea más eficiente y más completa», detalla sobre su día a día.
Con Los Ángeles 2028 en el horizonte, Dressel trabaja con perspectiva. Sabe que el tiempo pasa rápido y que cada bloque de entreno cuenta: «Sé que queda mucho, pero también sé lo rápido que pasan tres años cuando estás concentrado. Por eso quiero que cada entreno cuente», concluye, con una mirada larga hacia el final de su carrera como nadador.
