Cameron Wurf sí cumple con el Dirty double dog

Sam Long no ha podido defender su corona en Chattanooga. El estadounidense tenía la idea de enlazar el Mundial de Niza con esta prueba, pero finalmente optó por escuchar a su cuerpo y renunciar al arriesgado “Dirty double dog”.

La baja de Long abrió paso a un guion diferente, con un protagonista inesperado. El australiano Cameron Wurf sí se presentó en la salida y llevó el peso de la carrera, asumiendo el papel que muchos esperaban de su rival ausente.

En una edición marcada por la igualdad, Wurf compartió protagonismo con Rasmus Svenningsson, Pieter Heemeryck y Jesper Svensson. El cuarteto rompió pronto la dinámica del grupo, y aunque las diferencias eran mínimas, el pulso en cabeza aseguraba que la maratón decidiría todo.

Un duelo hasta el final

El desenlace confirmó la dureza del recorrido. Wurf llegó a la T2 con Svenningsson, dejando atrás primero a Heemeryck y más tarde a Jesper Svensson. La maratón, sin embargo, cambió la fotografía: Foley se sumó a la pelea y la carrera se convirtió en un toma y daca entre cuatro atletas separados por apenas segundos.

El momento decisivo llegó a mitad de los 42 kilómetros. Fue entonces cuando Svenningsson lanzó un cambio de ritmo que ni Wurf ni Foley pudieron responder. El sueco voló hacia la victoria con un crono de 7:34:27, mientras el australiano mantuvo el tipo para asegurar un segundo puesto que supo a triunfo tras semanas de exigencia.

Detrás, Foley y Jesper Svensson se disputaron el podio hasta los últimos metros. El estadounidense terminó imponiéndose con apenas medio minuto de margen. La clasificación final dejó clara la batalla: Svenningsson primero, Wurf segundo y Foley tercero en un margen de apenas dos minutos.

Wurf, entre el cansancio y la ilusión

El australiano resumió su estado de forma con crudeza. «Lo que me quedaba en el depósito para 2025 desde luego que ya no está ahí», reconoció.

Tuvo palabras de reconocimiento para sus rivales. «Enhorabuena a Rasmus por una victoria arrolladora. Cuando te pones a rodar, no hay nada que te frene. Estoy deseando un reencuentro en Kona dentro de 54 semanas», escribió en sus redes.

También dedicó espacio a Trevor Foley, con quien se jugó la plaza para Kona: «En IRONMAN las cosas se ganan, no se regalan. Gracias, amigo, por no rendirte a pesar de tus problemas ahí fuera. Valoro mucho esta batalla, eres pura clase». Su comentario dibujó la intensidad de ese mano a mano que definió gran parte de la maratón.

Con el billete a Kona asegurado, Wurf confesó que su descanso no será tan convencional como el de otros triatletas. «Estoy entusiasmado con lo que queda de año, que para mí simplemente significa hacer otros deportes. Parece que soy alérgico a estar quieto». Golf, surf y esquí ocuparán su tiempo hasta que vuelva la cuenta atrás hacia Hawai.

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