Cetonas exógenas y ejercicio: ¿pueden mejorar tu rendimiento?

Las cetonas exógenas han capturado la atención de atletas y entusiastas del rendimiento deportivo en los últimos años. Con una promesa de mejorar la energía y la resistencia, han entrado en el mercado de los suplementos deportivos como un complemento que podría llevar al cuerpo a un nuevo nivel de rendimiento.

Pero, ¿qué son realmente las cetonas exógenas? ¿De qué manera afectan al organismo y cómo pueden influir en el desempeño físico? En este artículo abordaremos en profundidad el rol de las cetonas exógenas en el ejercicio, evaluando tanto sus beneficios como sus posibles inconvenientes.

¿Qué son las cetonas exógenas?

Son un tipo de suplemento que proporciona al cuerpo cetonas desde una fuente externa, como su propio nombre indica. A diferencia de las cetonas endógenas, que se producen de forma natural en el cuerpo cuando se sigue una dieta cetogénica o se ayuna, estas se ingieren a través de productos específicos, como sales y ésteres de cetonas. Al consumirlas, el organismo utiliza las cetonas como fuente de energía alternativa a los carbohidratos y las grasas.

En condiciones normales, el cuerpo depende principalmente de la glucosa para obtener energía. Sin embargo, cuando se reduce la ingesta de carbohidratos, el hígado comienza a descomponer las grasas en ácidos grasos y los convierte en cetonas para alimentar al cerebro y otros órganos. Las cetonas exógenas buscan replicar este proceso sin necesidad de reducir los carbohidratos, lo que teóricamente permite aprovechar los beneficios de las cetonas sin modificar significativamente la dieta.

Corre en grupo
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¿Cómo funcionan las cetonas exógenas en el cuerpo?

Las cetonas exógenas, al ser introducidas en el organismo, elevan los niveles de cuerpos cetónicos en sangre. Esto provoca que el cuerpo entre en un estado de cetosis sin necesidad de cambiar el patrón alimenticio. Este proceso permite que el cuerpo acceda a una fuente de energía alternativa, lo cual es especialmente útil durante el ejercicio de resistencia.

Las cetonas son moléculas muy eficientes en términos de energía, ya que proporcionan más ATP (trifosfato de adenosina) por unidad que los carbohidratos o las grasas. El ATP es la moneda energética de las células, y al proporcionar más de este compuesto por cada molécula de cetona, se sugiere que el cuerpo pueda mantenerse activo durante más tiempo y con menos fatiga.

Por otro lado, las cetonas también tienen un efecto regulador sobre la insulina. Esto provoca que el cuerpo mantenga niveles estables de glucosa en sangre, lo que puede traducirse en una mejor estabilidad energética y una menor propensión a los picos y caídas de energía que se experimentan con la glucosa.

Beneficios potenciales en el rendimiento deportivo

Las investigaciones sobre las cetonas exógenas han revelado varios aspectos positivos que podrían hacerlas atractivas para los deportistas. Algunos de estos beneficios incluyen la mejora de la resistencia, la reducción de la fatiga y una recuperación más rápida.

Uno de los principales beneficios de las cetonas exógenas es su capacidad para ofrecer una fuente de energía alternativa. En deportes de resistencia, como el ciclismo o el running, los atletas suelen agotar sus reservas de glucógeno tras varias horas de actividad. Al disponer de cetonas, el organismo podría prolongar su rendimiento sin depender exclusivamente del glucógeno almacenado en los músculos.

Otro aspecto interesante es el potencial de las cetonas para mejorar la eficiencia metabólica. Al proporcionar una fuente energética limpia y estable, las cetonas disminuyen la producción de lactato en los músculos. El lactato es un subproducto del metabolismo anaeróbico y suele estar asociado con la fatiga muscular. Menor lactato se traduce en menor fatiga, lo cual resulta beneficioso para deportistas que buscan mantener su rendimiento por más tiempo.

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¿Cuál es la evidencia científica?

Aunque las cetonas exógenas parecen prometedoras, la investigación en este campo aún es incipiente. Varios estudios han demostrado que las cetonas pueden mejorar el rendimiento en deportes de resistencia, aunque los resultados no siempre son consistentes y dependen de varios factores, como el tipo de ejercicio, la intensidad y la duración.

Un estudio realizado en ciclistas de alto rendimiento mostró que aquellos que tomaron cetonas exógenas antes de una sesión de entrenamiento prolongada experimentaron una reducción en la percepción de fatiga y mejoraron su tiempo de resistencia. No obstante, otros estudios han reportado que la suplementación con cetonas exógenas no tuvo un impacto significativo en el rendimiento físico, especialmente en ejercicios de alta intensidad y corta duración.

La variabilidad en los resultados podría estar relacionada con las diferencias en la dosificación y la formulación de las cetonas exógenas. También es posible que algunos atletas no se beneficien tanto de las cetonas debido a su adaptación al entrenamiento o a su composición corporal. Sin embargo, es probable que la investigación futura sirve para esclarecer estas diferencias y a optimizar el uso de cetonas para distintos tipos de deportes y perfiles de atletas.

Ten en cuenta los efectos secundarios y consideraciones

Como cualquier suplemento, las cetonas exógenas no están exentas de efectos secundarios. Algunos usuarios reportan molestias gastrointestinales, como náuseas, diarrea y malestar estomacal, especialmente cuando consumen dosis elevadas. Estas molestias suelen ser transitorias, pero pueden interferir con el rendimiento deportivo si se experimentan durante el ejercicio.

Además, existe cierta preocupación sobre el uso prolongado de cetonas exógenas y cómo esto podría afectar la sensibilidad a la insulina y la regulación de la glucosa en sangre a largo plazo. Aunque los efectos a corto plazo parecen seguros, es importante que los deportistas consulten a un profesional de la salud antes de incluir cetonas exógenas en su régimen, especialmente si tienen condiciones médicas preexistentes.

ciclismo cuestas
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¿Son las cetonas exógenas adecuadas para todos los deportistas?

El uso de cetonas exógenas podría no ser de utilidad para todo el mundo. Los atletas de resistencia o aquellos que entrenan en actividades de larga duración pueden beneficiarse más de las cetonas que los deportistas de fuerza o de alta intensidad. Esto se debe a que las cetonas proporcionan una fuente de energía sostenida en actividades de larga duración, mientras que en ejercicios anaeróbicos, el cuerpo depende más del ATP derivado de los carbohidratos.

Además, los atletas que ya siguen una dieta cetogénica encuentran en las cetonas exógenas una forma de mejorar aún más su rendimiento, al complementar su cetosis endógena con cetonas adicionales. Sin embargo, aquellos que siguen dietas ricas en carbohidratos podrían no experimentar el mismo beneficio, ya que el organismo prioriza la glucosa como fuente de energía cuando está disponible en grandes cantidades.

Cómo incorporar cetonas exógenas en tu entrenamiento

Para quienes estén interesados en probar a incorporar este suplemento, la clave es la gradualidad. Se recomienda comenzar con dosis bajas para evaluar la tolerancia del organismo y reducir el riesgo de efectos secundarios. Las cetonas exógenas suelen tomarse unos 30 minutos antes del ejercicio. De esta manera. se permite que el cuerpo alcance niveles óptimos de cetonas en sangre al momento de comenzar la actividad.

Es importante recordar que las cetonas exógenas no deben reemplazar una alimentación balanceada. Estos suplementos pueden ser una herramienta para mejorar el rendimiento, pero una dieta equilibrada sigue siendo fundamental para cubrir todas las necesidades nutricionales del deportista.

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