Cody Beals necesita parar – Planeta Triatlón

En Chattanooga la atención se centró en la pelea de Rasmus Svenningsson, Cameron Wurf y Trevor Foley. Fue una carrera vibrante en la que el sueco se llevó el triunfo, el australiano volvió a mostrar su fiabilidad y Foley se aseguró un podio agónico.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, Cody Beals abandonó. Su salida de la competición no fue un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia que lleva meses arrastrando.

El canadiense acumula en este 2025 un rosario de resultados que hablan por sí solos: abandonos en Sudáfrica y Chattanooga, puestos lejanos en Boise y Copenhague, y solo un sexto lugar en Brasil como nota positiva.

Nada que ver con lo que mostraba un año antes, cuando había sido segundo en Chattanooga y protagonista en pruebas como Mont Tremblant. La comparación subraya un desgaste evidente.

El propio Beals no lo esconde. «La cruel belleza de IRONMAN es que no hay dónde esconderse: tus vulnerabilidades más profundas quedan expuestas. Me he llevado al límite del burnout y más allá en estos últimos años. En Chattanooga he encontrado el final de mi cuerda», admitió con crudeza. Su mensaje dibuja un triatleta que se reconoce atrapado entre la pasión y el agotamiento.

cody beals acoplado ciclismo
Foto: PTO – Tommy Zaferes

La confesión va más allá del cansancio físico. «El triatlón ha sido una fuerza positiva en mi salud física y mental durante la mayor parte de mi vida. Pero durante demasiado tiempo, entrenar y competir se han sentido como violencia contra mi cuerpo y mi mente. La emoción y la motivación han dado paso al agotamiento y al miedo. Aun así, seguí empeñado en continuar», explicó.

En sus palabras resuena la paradoja de un profesional que ha dejado de disfrutar aquello que durante años le había dado sentido.

El canadiense admite que ha estado buscando una especie de cierre perfecto a sus doce años de carrera, un broche que nunca llega. «He estado persiguiendo un final de cuento de hadas a mi carrera de doce años en cuatro continentes esta temporada. Acepto con dolor que puede que nunca llegue, por más que insista en esa búsqueda. Es obvio que la medida de mi último acto no debería ser una actuación concreta. Cuando todo se calme, espero sentir nada más que gratitud por una carrera tan privilegiada».

Lo que viene ahora es un alto en el camino. «Voy a tomarme un tiempo libre, trabajar en mi vieja casa y en mi cabeza, y pensar cómo seguir. Parte de mí arde por una última temporada con una nueva mentalidad. Gracias a todos los que me habéis mantenido en el juego». Su declaración deja claro que la prioridad no está en Kona ni en sumar más puntos, sino en volver a encontrarse consigo mismo.

Beals necesita parar. Porque el cuerpo le ha hablado y la mente también. Y porque, como él mismo reconoce, solo con distancia podrá decidir si todavía le queda espacio para una última temporada o si ha llegado el momento de cerrar de verdad el círculo.

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