Cómo evitar la tendinitis en la llamada “pata de ganso”

Una lesión muy común en los runners es la tendinitis en la llamada “pata de ganso”, que también se le conoce como pes anserinus, y es una zona que se encuentra en la parte lateral interna de la rodilla, justo por debajo de la línea articular.

En ese lugar hay una gran inserción tendinosa y una bolsa sinovial que se encarga de amortiguar los impactos y los golpes.

Los músculos que se insertan son el semitendinoso (responsable en parte de la flexión de la rodilla y la extensión de la cadera), el recto interno (que va por toda la cara interna empezando por la cadera y finalizando la rodilla) y, por último, el sartorio, que va desde el exterior del hueso ilíaco hasta la cara interior de la tibia, y que también se encarga de la rotación y flexión.

Lo que le suele ocurrir a los atletas es que son muy proclives a una inflamación y por tanto una tendinitis. El síntoma más significativo es un dolor constante que se agudiza por las noches y se localiza en la cara interna de la rodilla, que es donde confluyen esas inserciones de los tendones.

Como todas las tendinitis, empieza a doler cuando se inicia un movimiento, y una vez que se calienta la zona suele desaparecer. Pero al enfriarse siempre volverá, por eso no hay que forzar la zona cuando se tiene esta molestia.

El origen de esta tendinitis es muy curioso, porque parece que todos los males del corredor se atribuyen a la pisada, pero la pelvis y la zona lumbar tienen un componente enorme. Incluso algunos fisioterapeutas la relacionan con problemas en la próstata y el útero, afectando a la rodilla derecha (sobre todo), o a ambas. Pero aún hay más motivos por los cuales esta dolencia se desencadena, y hay dos factores bastante determinantes: la sobrecarga y el impacto desgastante en ciertas estructuras.

¿Cómo prevenir este problema? Lo cierto es que aunque las medidas no son siempre milagrosas, hay varias cosas que se pueden hacer. Lo primero es intentar perder el sobrepeso antes de empezar a correr.

Luego, corregir la pisada, conservando una buena técnica y también invirtiendo en unas buenas zapatillas. Por último, hacer mucho trabajo de fuerza, ya que mientras más tonificados estén los grupos musculares, menos sufrirán las articulaciones y tendones

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