Cómo reconocer los síntomas previos a un paro cardíaco

Las estadísticas no mienten, y demuestran que cada vez hay más casos de personas jóvenes y sanas que sufren paros cardíacos y muerte súbita durante los maratones.

Pero más allá de este dato que parece ser muy preocupante, hay que decir que según un estudio reciente publicado en una revista de medicina general de Canadá, que analiza las investigaciones existentes y las pautas para sugerir atención y prevención en este tipo de incidentes, se trata de casos raros.

Y la tasa de paro cardíaco repentino entre atletas es de aproximadamente 0,75% por 100.000 cada año.

También es probable que los deportistas puedan experimentar paros cardíacos durante el tiempo de reposo y no practicando deporte, tal como lo asegura el autor del estudio y director de la división de cardiología de la Universidad de Toronto, Paul Dorian a Runner’s World.

El paro cardíaco repentino ocurre cuando un corazón dejar de latir inesperadamente, mientras que un ataque cardíaco generalmente ocurre cuando un coágulo bloquea el flujo sanguíneo hacia el corazón, lo que sería en realidad un problema en las venas.

Según la asociación americana del corazón, alrededor del 90 por ciento de las personas que sufren un paro cardíaco repentino fuera de un hospital mueren.

No se sabe exactamente qué puede desencadenar un paro cardíaco repentino y el motivo por el cuál sucede, dice Dorian. En general, la mayoría de los que no son deportistas, y algunos atletas, desarrollan esta enfermedad debido a una obstrucción o un coágulo en una de las arterias que bombea sangre al corazón.

“En la mayoría de las situaciones en los no deportistas el paro cardíaco se desencadena por un estrechamiento o bloqueo de una arteria al corazón”, dijo Dorian.

“En otras palabras, es un problema en las venas, que conduce a un problema eléctrico, un paro cardíaco”, agregó.

En otros atletas, sin embargo, un coágulo no es el factor desencadenante, y hay menos información de lo que le sucede a nuestro cuerpo para causar un paro cardíaco.

De hecho, en la revisión, los autores afirmaron que era “la primera enfermedad eléctrica primaria sin causa específica”. Por eso es tan importante identificar quién puede estar en riesgo de sufrir un paro cardíaco repentino antes de que ocurra.

Síntomas previos

Hay varios factores a tener en cuenta para lograr la prevención. Ellos son: falta de aliento inesperada durante el ejercicio; opresión en el pecho; presión, dolor o malestar, especialmente si ocurre durante el ejercicio o el esfuerzo; pérdida de la conciencia, particularmente durante el ejercicio; palpitaciones cardíacas graves e inesperadas, o una sensación desagradable de latidos cardíacos rápidos cuando no espera que los latidos sean rápidos o tan rápidos; y mareos temporales de aparición severa o repentina, o cerca de desmayos.

Si se experimenta alguno de estos síntomas, especialmente mientras se practica ejercicio, hay que llamar a un médico para que realice cuanto antes un examen.

El doctor seguramente hará preguntas sobre el historial médico y familiar y, de ser necesario, realizará las pruebas avanzadas como la electrocardiografía, así como también recomendar cualquier limitación del ejercicio.

Si bien el paro cardiaco repentino es grave y puede llegar a ser mortal, no hay pruebas sólidas a favor de la detección de anomalías en atletas sanos, especialmente porque se pueden encontrar falsos positivos que pueden causar ansiedad en los pacientes, pero que no presentan ningún peligro para la salud.

Sin embargo, los investigadores sugieren que los médicos deberían hacer preguntas rutinarias a todos los atletas, como “¿alguna vez te has sentido mareado o desmayado, te has quedado sin aliento o te ha dolido el pecho durante o inmediatamente después del ejercicio?” y “¿tienes algún familiar que lo haya sufrido?”. Dependiendo de las respuestas a estas preguntas, los médicos podrían recomendar pruebas adicionales.

Por último, para limitar aún más las muertes cardíacas repentinas entre los atletas, los investigadores sugieren que en cualquier lugar público con eventos deportivos deberían tener desfibriladores externos automáticos, que suministran una descarga eléctrica desde el pecho al corazón, lo que potencialmente detiene un ritmo cardíaco irregular y permite que el ritmo cardíaco continúe normal

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