La situación vuelve a repetirse. La llegada de la variante ómicron y el aumento masivo de contagios han puesto en boca de todos los aficionados al deporte de resistencia la misma pregunta: «¿Corren peligro las pruebas del primer trimestre de 2022?».
La nueva mutación del COVID 19 ya se ha llevado por delante numerosas pruebas en nuestro país en estos días. Sólo hay que echar un vistazo a las San Silvestres, las pruebas más emblemáticas en estas fechas navideñas: Salamanca, Elche, Alicante, Valencia, Vitoria o Santander. Por no hablar de decenas de carreras locales de mayor calibre que también han caído estos días por culpa de la situación sanitaria.
Por si fuera, hace unos días saltaba la noticia del aplazamiento del Maratón de Barcelona. La prueba de la ciudad condal estaba prevista para el 3 de Abril de 2022, pero, ante el aumento de contagios, las partes implicadas han decidido llevarse la prueba al 8 de mayo del próximo año.

La decisión de aplazar la prueba con tanto tiempo de antelación ha generado bastantes críticas y revuelo entre los aficionados. Muchos no han entendido el aplazamiento cuando aún restan más de tres meses para su celebración y apuntan que los motivos de la decisión son otros que no tienen nada que ver con el COVID.
Tras hacerse pública la noticia del aplazamiento, se ha podido leer en redes sociales a muchos usuarios señalando al campeonato de España de maratón, que se celebrará en Zaragoza el 3 de abril (mismo día que estaba prevista Barcelona) como el responsable.
¿Qué va a pasar entonces con las primeas pruebas del año?
Realmente es complicado de saber. Ciudades como Valencia han cancelado su San Silvestre, pero otra prueba importante como el 10K Valencia Ibercaja del próximo 9 de enero sigue adelante.
´La organización de la prueba, que reunirá a más de 10.000 corredores en la Ciudad del Running en unos días, continúa con su actividad normal en redes sociales y ni no se ha manifestado sobre la situación actual.
También siguen adelante pruebas como la San Silvestre Vallecana. Esta mítica prueba tomará nuevamente las calles de Madrid el próximo 31 de diciembre. Eso sí, con un extenso protocolo COVID entre el que se encuentran medidas como aumentar las oleadas de salida a cinco, mejorar los filtros de acceso en los cajones para evitar corredores sin dorsal o exigir a todos los corredores certificado de vacunación o, en su defecto, un test de antígenos o PCR realizado en las 72 horas previas a la carrera.
Otra prueba reconocida que continúa con lo previsto es la Media Maratón de Santa Pola. La prueba alicantina, que reúne cada año entorno a 10.000 corredores, está prevista para el próximo 23 de enero y, por el momento, no ha señales de posibles cambios.
Es cierto que los contagios están alcanzando cotas nunca antes vistas, pero tanto como que los ingresos hospitalarios, en UCI y las defunciones están lejos de datos preocupantes.
Tal y como podemos ver en los gráficos compartidos por Miguel Ángel Reinoso en Twitter, a comienzos de este año, la situación era mucho más complicada en cuanto a casos graves y defunciones se refiere y, sin embargo, el calendario deportivo alcanzó cierta normalidad en esas fechas.
La extremada viralidad de ómicron ha despertado de nuevo todas las alarmas, pero la gravedad de sus contagios parece ser menor. Además, todo el proceso de vacunación está sirviendo para algo, tal y como demuestran los datos.
En cuanto a lo deportivo, todo dependerá de la evolución de la situación y, como hemos visto, de la decisión de cada organización e institución implicada. Hemos visto San Silvestres de 300 personas cancelarse y la Vallecana continuar adelante.




Más allá del caso aislado del Maratón de Barcelona, ninguna otra prueba importante del primer trimestre del año ha dejado ver alguna posibilidad de cancelación o aplazamiento.
Por supuesto, esto no quiere decir que no podamos encontrarnos sorpresas en las próximas semanas, pero quizá no sea el momento aún de ser alarmistas.
