El campeón de Europa que se quedó sin apenas patrocinadores

El panorama del triatlón español tiene una nueva estrella continental, aunque su brillo no se refleja en su uniforme. Guillem Montiel conquistó el Campeonato de Europa de Triatlón de Media Distancia en Pamplona, dominando de inicio a fin una prueba que reunió a más de 1.000 triatletas de 23 países.

A principios de temporada, el catalán se quedó completamente expuesto tras la desaparición de ANb, perdiendo su principal respaldo. La semana pasada, durante su victoria en TriXilxes, competía con un trimono totalmente blanco, sin logotipos de marcas que apostaran por su talento.

Crown Sport Nutrition, en su gorra, permanece fiel al triatleta. La marca de nutrición riojana le acompaña desde hace años, convirtiéndose en su único soporte visible en un momento de éxito deportivo sin precedentes.

Además, cuenta con el apoyo material de Orca, que le proporciona equipamiento para natación, y Progress, que le surte de las ruedas. 3dcyclinglab, su biomecánico, también es de los pocos que le presta ayuda año tras año.

En Pamplona, durante el Campeonato de Europa, Montiel lucía algunos logotipos, pero la mayoría eran corporativos de la selección española o antiguos que aún conservaba, evidenciando la paradoja de un campeón sin respaldo comercial proporcional a sus resultados.

«Este año era un objetivo importante, siempre hay que cumplir con la federación y dar lo máximo posible», manifiesta sobre su reciente título continental conquistado en tierras navarras.

El catalán no oculta que llegó con ciertas preocupaciones a la cita europea. «Venía a Pamplona con un poco de miedo ya que el año pasado me pintaron la cara en bici, ya que el viento se me da bastante mal, lo he trabajado este año pero me da bastante respeto», reconoce Guillem.

La prueba comenzó con un segmento de natación donde el español formó parte de un grupo aventajado. «Nadando hicimos una pequeña avanzada de cuatro, iba entre ellos Stojanovic, el serbio, que era el favorito a ganar porque sabemos que es súper regular y muy buen corredor», explica.

La paradoja del éxito sin respaldo

Fue en el tramo ciclista donde Montiel ejecutó una estrategia perfecta. «En la bici en el kilómetro cinco estábamos el serbio y yo. Y en la primera subida impuse los vatios que me marcó el entrenador, unos 370-380, o sea una animalada», detalla con precisión técnica.

La apuesta resultó acertada pese a sus dudas iniciales. «Yo pensaba que estaba loco, pero lo probé. Y el cuerpo respondió muy bien y ya me fui en solitario», cuenta el catalán, quien logró mantener un ritmo sostenido durante todo el segmento ciclista.

«Durante toda la bici los vatios se mantuvieron bastante bien. A esa intensidad unos 320, en llano 330 y en las subidas un poquito más», señala sobre su rendimiento, añadiendo que «el pulso en la parte final un poco más bajo, supongo que por el calor».

La transición a la carrera a pie llegó con una ventaja considerable. «Me bajé con unos 6 minutos», indica Guillem sobre el colchón de tiempo que había conseguido antes del último segmento, donde debía gestionar un problema físico.

Foto: FETRI

«Como iba con molestias en el gemelo, que me estoy recuperando una rutura, procuré que estuviera todo bien», explica sobre la primera vuelta, donde mantuvo la prudencia necesaria para no comprometer su participación.

En la segunda vuelta de la carrera a pie decidió incrementar la intensidad. «Puse un ritmo bastante intenso», comenta antes de reconocer las limitaciones en su preparación: «Y en la tercera, como no he entrenado la carrera a pie, iba bastante muerto».

El campeón europeo ya anticipaba las dificultades de ese tramo final. «Ya sabía que a partir del 15 se iba a hacer muy, muy, muy duro. Y así ha sido». A pesar de todo, la victoria nunca estuvo en peligro. «Hemos aguantado el tipo y hemos llegado con bastante ventaja a meta».

Resulta contradictorio que mientras el tres veces ganador en Xilxes marca diferencias decisivas en competiciones internacionales, deba hacerlo prácticamente sin apoyo empresarial. Una realidad que refleja lo complicado que es vivir del triatlón en España, incluso para los mejores.

Su situación evidencia una realidad del triatlón español: incluso los campeones deben luchar por conseguir patrocinadores. Mientras en otros países europeos los triatletas de élite cuentan con estructuras profesionales, en España el apoyo es escaso incluso para quienes alcanzan podios internacionales.

«Muy feliz de haber plasmado el trabajo de este invierno y con muchas ganas de lo que viene», concluye el triatleta, mostrando una actitud positiva pese a las circunstancias adversas que rodean su carrera deportiva.

Fuente

X