El entrenamiento más duro de la vida de Antonio Benito

A falta de pocos días para que se dispute el Campeonato del Mundo de IRONMAN en Niza, Antonio Benito ultima su preparación con uno de los bloques más exigentes que ha realizado nunca.

El triatleta manchego, que debutó en 2023 en esta distancia, ha llevado su cuerpo al límite para llegar en las mejores condiciones posibles a una prueba que se prevé especialmente dura: un recorrido ciclista con más de 2.400 metros de desnivel y una carrera a pie bajo el calor del Mediterráneo.

En palabras del propio Benito, este último bloque ha sido decisivo: por volumen, por dureza y por lo que le ha hecho sentir. «Nunca había corrido tanto en una semana. Nunca me había sentido tan destruido, pero también tan convencido de que llego preparado», asegura.

antonio benito
Foto: T100

Un día en los Ancares para simular Niza

El epicentro del entrenamiento fue una salida ciclista en la zona de Os Ancares, al norte de Galicia. Junto a su compañero Xandre Álvarez, Antonio completó 194 kilómetros con más de 4.000 metros de desnivel, incluyendo dos subidas a Sete Carballos.

antonio benito bici
Foto: Lalo Vadillo

Las condiciones fueron extremas: calor, asfalto abrasador y zonas afectadas por incendios recientes. Todo con el objetivo de simular las condiciones que encontrarán en Niza el próximo 15 de septiembre.

«Fue, sin duda, el entrenamiento más duro que he hecho nunca», afirma. Tras más de siete horas de ciclismo acumulando desnivel, aún quedaba una transición con carrera a pie. «Queríamos acercarnos al escenario real de carrera. En Niza no hay espacio para respirar: o subes o bajas, y el cuerpo lo tiene que saber antes del día de la prueba», explica.

El circuito francés, que este año acoge por última vez el Mundial masculino antes del regreso a Kona, es conocido por su exigencia: una subida clave en el kilómetro 10, bajadas técnicas y un maratón final bajo condiciones térmicas que castigan más de lo que se ve en los parciales.

Un IRONMAN en menos de 24 horas

El domingo, apenas unas horas después, el entrenamiento continuó. Empezó con un rodillo suave para soltar piernas y terminó con una carrera a pie de más de 38 kilómetros, incluyendo tramos de calidad. «Fue brutal. El sábado parecía que no podía haber más. Pero el domingo acabamos de rematar el bloque. En total, en menos de 24 horas, metimos un volumen y una intensidad que se acercan a lo que puedes vivir en un IRONMAN», explica Benito.

Este bloque ha sido clave no solo por lo físico, sino por lo mental. «Tengo ganas de correr en Niza y de que todo ese trabajo se traduzca en una buena actuación. Sé que la carrera va a poner a cada uno en su sitio, y yo quiero estar entre los de arriba».

Fuente

X