El peor día en la carrera de Fernando Zorrilla: «me he jugado la vida»

El Duatlón de Zuia 2025 será recordado por muchos como una jornada épica. Por el dominio incontestable de Jonathan Wayafee. Por el nivel de los internacionales. Por el podio extranjero. Pero para uno de los nuestros, para el vigente Campeón de España de duatlón, la experiencia tuvo otro matiz. Uno amargo. Uno de esos días que cuesta olvidar.

Fernando Zorrilla llegaba a Murgia con el cartel de favorito nacional. Había ilusión. Había piernas. Pero también un cielo encapotado y un frío que calaba hasta los huesos. La lluvia no fue un acompañante esporádico, sino un martillo constante que fue machacando a todos desde el kilómetro uno hasta el último metro.

«He temido por mi vida en serias ocasiones», arrancaba Fernando, todavía en caliente, tras cruzar la meta. Su rostro y su cuerpo lo decía todo: bajo una manta térmica, la misma que estaba esperando a todos los deportistas, y tiritando de frío aún diez minutos después de acabar la carrera en cuarta posición, el primero de los nacionales.

Unas condiciones climatológicas durísimas

Durante los primeros 15 kilómetros de carrera a pie, el aragonés se mantuvo entre los mejores. Supo jugar sus cartas, apretar en los momentos clave y mantener la referencia visual de Wayafee. Pero todo cambió en cuanto se subió a la bicicleta: el sector ciclista fue una tortura.

Las condiciones eran extremas, pero lo que vivió el ganador de la edición de 2024 sobre el asfalto mojado va más allá de lo que se acostumbra a ver en este tipo de competiciones. «Con el frío tan profundo, en los baches se me iba la mano del manillar, porque no era capaz de agarrar con fuerza», explicaba, dejando claro que lo que le sacó de punto no fue solo el nivel de sus rivales, sino la lucha constante contra su propio cuerpo y el miedo a terminar en la cuneta.

La bajada de temperatura, unida a la humedad, fue debilitando su capacidad de agarre. El control de la bici se convirtió en un ejercicio de supervivencia. Y si algo podía ir a peor, fue a peor: «Encima se me ha caído el bidón», relataba, con ese tono que mezcla incredulidad y resignación. «El 80% de la nutrición lo llevaba en el bidón. Se me ha caído y he tomado dos geles en toda la bici».

zuia 2025

Cuando todo se pone en contra

Con el cuerpo tiritando, el manillar casi imposible de sostener y sin apenas energía en las piernas, el aragonés trató de mantenerse a flote. Pero, claro, el cuerpo tiene sus límites. Y Zorrilla los tocó de cerca. «Calambres, una pájara, frío…», decía, bajando la voz. No hacía falta que completara la frase. Se entendía todo.

Aun así, no abandonó. No se bajó. No miró hacia otro lado. Siguió: «Por cabezón, he terminado por cabezón». El dolor, las sensaciones, la falta de fuerza… todo se acumuló, sin embargo, completó el último de los segmentos para cruzar la meta en cuarta posición y a algo más de minuto y medio del podio.

Mientras Wayafee levantaba los brazos en Murgia, Zorrilla recapitulaba una jornada que no olvidará fácilmente: «Me he jugado la vida». A lo largo de esta tarde se podrán ver, en nuestro vídeo resumen de la carrera, las imágenes de su llegada la T2 aterido de frío.

Quizá no fue su día en cuanto a resultados. Pero sí lo fue en cuanto a honestidad. Y eso, en este deporte, también cuenta.

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