Dice Daniela Ryf que las entrevistas únicamente le gustan si puede «profundizar en la conversación y no se trata sólo de deporte». Y eso es lo que ha hecho con Fabian Ruch para Sportlerin.
La suiza es una de las mujeres más laureadas de la historia del triatlón. Ha ganado cuatro campeonatos del mundo de IRONMAN de manera consecutiva, cinco mundiales IRONMAN 70.3 y ha sido dos veces campeona de Europa en cada una de estas modalidades
Desde 2014, Daniela ha tomado la salida en 48 pruebas de media y larga distancia, ha ganado el 83% de ellas (40) y sólo ha estado fuera del podio en cinco ocasiones. Casi nada.

Sin embargo, su filosofía es bien distinta a los que pudiéramos imaginar: «en realidad no soy profesional, no me gusta ir a entrenar«, dice a Sportlerin.
La Daniela Ryf que conocíamos hace unos años no es la misma de hoy día, y ella lo sabe. Atrás queda el lado duro y fuerte que ha mostrado durante años en redes sociales…La de Red Bull se ganó a pulso apodos como el de «Dama de Hierro» o «Pájaro enfadado».
Pero era «una especie de autoprotección». Su primera victoria en Hawái, en 2015 le valió también el título de deportista suiza del año. «De repente, estaba en el punto de mira. Por eso quería distinguirme», dice.
Ahora las cosas han cambiado. «Últimamente he estado revelando más de mí misma, volviéndome más accesible», explica.
La voluntad de ser mejor y querer superar límites
Entre sus logros, esta triatleta puede presumir de ser la única persona que ha ganado la Triple Corona de triatlón y se ha embolsado el mayor premio de la historia: un millón de dólares. Sin embargo, para Ryf «el dinero nuca fue una motivación».
Tras su triunfo en Hawái y el logro de la Triple Corona, su popularidad aumentó considerablemente. «La mayoría de la gente me hablaba más del dinero, sobre el dinero y lo que se siente al ser millonario. Pero ganar el Campeonato del Mundo en Hawái era mucho más importante para mí«,
Pero querer ganar Hawái no fue impulso que llevó a Daniela a convertirse en quién es. «En absoluto», dice. «Tampoco otro campeonato mundial, un europeo o los Juegos Olímpicos».
«No quería ser necesariamente convertirme en un atleta profesional. Fue la voluntad de ser mejor, de superar los límites«, asegura la múltiple campeona del mundo.
«Ser capaz de torturarse es una virtud que valoro mucho«
Ryf dice que no se considera una atleta profesional. «No tengo ganas de entrenar en absoluto. Siempre ha sido así. Pero siempre encontré la manera de motivarme«.
«No pienso que hacer ejercicio me va a llevar a alguna parte. Creo que me sentiré mejor y será agradable tumbarme en el sofá…», explica.




La de Felt nunca ha sido una persona que mire demasiado lejos en el futuro, «sólo me deprime». Prefiere ir «sin objetivos concretos, paso a paso» y reconoce que sus decisiones han sido «principalmente emocionales, basadas en mi instinto».
A ella le funciona el corto plazo y el hecho de ser muy dura consigo misma. «Me castigo mucho, esa calidad es importante si quieres estar entre los mejores del mundo en triatlón«, afirma.
Pero es algo natural de su «personaje». La autoexigencia. O la inconformidad. «Me cuesta mucho estar satisfecho conmigo misma», apunta. Y se siente orgulloso de ello. «Ser capaz de torturarse es una virtud que valoro mucho«.
Aprender a encontrar el equilibrio
Para Ryf ha sido algo valioso en su carrera, pero hay que aprender a controlarlo. «Con los años he encontrado un equilibrio. Antes tenía más riesgo de agotamiento, no había límite para mí. Entrenaba mucho, estudiaba al mismo tiempo, estaba constantemente en la carretera, siempre en el carril rápido. Tuve que aprender para encontrar mi centro interior».
La triatleta de ASICS ha pasado en varias ocasiones por situaciones difíciles. Pero ha sabido salir de ellas. La última vez tras ganar por cuarta vez el mundial de Hawái después de una picadura de medusa enormemente dolorosa. «¿Cómo podría superar ese logro increíble?», se preguntaba.
Después llegaron años complicados «con las lesiones, la pandemia, y me dije: ¿qué es lo que realmente quiero? Y ahora vuelvo a estar ocupado con mis estudios, lo cual es un gran equilibrio».
Daniela Ryf también ha aprendido a no quedarse «sentada» en las victorias. «Al principio ya era así: la victoria. Y además victoria y más victoria», cuenta. Pero ahora lo ve de otra forma: «Quiero ser consciente de todo el viaje alrededor de una gran carrera y no sólo tener el objetivo en mente«.
Por eso ahora «son los pequeños momentos los que disfruto. Porque si celebras demasiado una victoria y te quedas sentado, te satisfaces demasiado rápido».
