¿Es rentable organizar un Campeonato del Mundo de Multideporte?

Entre los días 20 y 29 de junio, Pontevedra acogió los Campeonatos del Mundo de Triatlón Multideporte, una cita que reunió a más de 3.000 deportistas y cerca de 7.000 visitantes llegados de distintos países.

Unas semanas después, el Ayuntamiento y la Federación Española de Triatlón han hecho públicos los datos económicos del evento: 2,36 millones de euros en gastos, un leve superávit y un impacto económico estimado en más de 21 millones.

Sobre el papel, los números encajan. Pero ¿realmente sale a cuenta organizar un mundial de estas características? ¿Quién paga la factura? ¿Quién recoge los beneficios? Y sobre todo: ¿es sostenible este modelo?

Pontevedra 2025, números en verde y apuesta municipal

La edición gallega del Mundial Multideporte se saldó con un presupuesto de 2.360.000 euros en gastos y 2.410.000 en ingresos. Un saldo positivo que el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores valoró como «una buena gestión del comité organizador», destacando que no fue necesario ampliar el presupuesto inicial. Más aún, en un contexto donde muchas pruebas deportivas terminan en déficit, que Pontevedra haya equilibrado las cuentas ya es una excepción.

Pontevedra
Fuente: Fetri

¿De dónde salieron los ingresos? Las inscripciones de los atletas aportaron unos 605.000 euros. Los convenios con alojamientos locales sumaron 65.000 euros. Pero la mayor parte del dinero llegó de las arcas públicas: el Ayuntamiento de Pontevedra contribuyó con un millón de euros a través de un convenio con la FETRI y destinó otros 399.000 euros a partidas como comunicación o actividades paralelas. La Diputación puso 100.000 euros, la Xunta de Galicia otros 82.644, además de ceder instalaciones, y los patrocinadores privados añadieron 158.000 euros.

En total, más del 60 % del presupuesto se cubrió con fondos municipales, mientras que Xunta y Diputación apenas rozaron entre el 3 % y el 4 % cada una. Esa distribución generó malestar en el gobierno local, que ya ha pedido mayor implicación autonómica de cara a la Final de las Series Mundiales de 2026.

El retorno, sin embargo, fue notable: un estudio preliminar cifró el impacto económico del evento en 21,7 millones de euros. De esa cantidad, 11,8 millones fueron gasto directo en la ciudad: alojamiento, restaurantes, comercios y otros servicios. La media de estancia fue de 5,42 noches por persona, con un gasto diario de 245,27 euros.

Si se toma como referencia el dinero público invertido por las tres administraciones (alrededor de 1,5 millones), el retorno es de casi 14 euros por cada euro gastado.

Comparativa internacional, de Ibiza a Townsville

Para valorar si Pontevedra 2025 ha sido una excepción o una tendencia, conviene comparar con otras ediciones. Ibiza 2023, por ejemplo, acogió el Mundial del 29 de abril al 7 de mayo, con más de 4.000 deportistas de 62 nacionalidades y un presupuesto de 1,8 millones de euros.

El impacto estimado fue de 20 millones, lo que dejó un retorno de 11 euros por euro invertido. A diferencia de Pontevedra, en Ibiza se alcanzaron los 16.000 visitantes entre atletas, acompañantes y personal de organización, lo que disparó las pernoctaciones y generó un fuerte impulso para la hostelería.

ibiza 2023

El caso de Almere 2021 fue más modesto. Celebrado en formato fragmentado por la pandemia, el evento no concentró el volumen de visitantes habitual. Solo acogió las pruebas de larga distancia y aquabike. Sin estudio oficial unificado, se estima un impacto económico limitado y una asistencia contenida. Aquel año pesó más el compromiso con el calendario que la rentabilidad.

Townsville 2024, por su parte, sí supuso una operación de gran escala. La ciudad australiana acogió a unos 3.000 deportistas y esperaba generar hasta 16 millones de dólares australianos en retorno económico.

A falta de cifras definitivas, se habla de más de 57.000 pernoctaciones y un gran impulso turístico en temporada baja. El evento reforzó el posicionamiento de Townsville como sede deportiva internacional, de cara a los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032.

pablo dapena fyn
Foto: Joaquín Barreiro

Fyn 2018 fue la primera edición realmente consolidada del Mundial Multideporte. La isla danesa, de grato recuerdo para las huestes españolas por el triunfo de Pablo Dapena, acogió a 3.000 deportistas y logró un impacto directo en turismo de 4 millones de euros. La ocupación hotelera superó las 15.000 noches, pero el retorno económico fue inferior al alcanzado en las sedes españolas. Eso sí, sirvió para sentar las bases de un modelo que ha ido creciendo en visibilidad y asistencia.

Más allá de los números: promoción, logística y legado

Los campeonatos del mundo de multideporte no se entienden sin el respaldo institucional. En Pontevedra, la financiación pública cubrió más del 80 % del presupuesto. La FETRI actuó como coordinadora, firmó convenios y aportó personal técnico y promoción.

El Consejo Superior de Deportes y la Xunta también participaron, aunque de forma secundaria. Como apuntó el alcalde, «las otras administraciones deberían asumir una mayor parte del coste en futuras ediciones».

El patrocinio privado es escaso. En Pontevedra no superó el 6 % del presupuesto. Las marcas deportivas o entidades locales aportan, pero el tirón comercial de estos eventos es limitado, sobre todo frente a competiciones élite como unos Juegos Olímpicos. Además, al tratarse de un campeonato con mayoría de participantes amateurs, el dinero de las inscripciones puede destinarse íntegramente a la logística, sin tener que reservar partidas para premios.

La rentabilidad, por tanto, no es económica para el organizador, sino colectiva para la ciudad. Hoteles llenos, bares sin mesas libres, comercios con caja. Todo eso genera empleo, impuestos y consumo interno. Además, deja un poso de fidelización turística. En Pontevedra, el 56 % de quienes visitaban la ciudad por primera vez aseguraron que volverán por turismo. No es menor.

A esto se suma el impacto mediático. Según World Triathlon, Pontevedra 2025 generó una audiencia acumulada de más de 1.200 millones de personas en todo el mundo. El valor publicitario estimado ronda los 4,3 millones de euros. Olalla Cernuda, portavoz de World Triathlon, lo calificó como «espectacular». Las imágenes de la ciudad circularon por televisiones, plataformas y redes sociales de decenas de países. Es un escaparate difícil de pagar por otros medios.

Ibiza también vivió un fenómeno similar. Allí, gracias a la inclusión de una prueba de la PTO, se logró un alcance global aún mayor: 425 millones de hogares a través de Eurosport y otras cadenas. La isla se convirtió durante unos días en capital mundial del triatlón.

Sin embargo, no todo es positivo. Las molestias también existen. En Pontevedra se produjeron cortes de tráfico, y los servicios municipales tuvieron que reforzarse. En Ibiza, tras las T100 de 2024, las autoridades decidieron no acoger más eventos de triatlón en temporada alta. El equilibrio entre promoción y calidad de vida local es delicado.

Entonces, ¿es rentable organizar un Mundial de Multideporte? Si por rentabilidad entendemos un superávit en las cuentas, la respuesta es no siempre. Si hablamos de impacto económico, proyección turística y prestigio organizativo, la respuesta es claramente afirmativa. La clave está en entender que el beneficio no es para quien pone el dinero, sino para quien recibe al visitante.

Como apuntó José Hidalgo, presidente de la Federación Española de Triatlón, tras el cierre del evento gallego: «Esto refuerza la idea de que el turismo deportivo es una inversión segura; lo que nos espera en 2026 puede ser incluso mayor».

Pontevedra ya se prepara para acoger la final de las Series Mundiales. Será una nueva oportunidad para comprobar, datos en mano, si el triatlón sigue siendo una fórmula ganadora para las ciudades que lo apuestan todo por el deporte.

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