Decía Llorenç Sales Ferré hace unos días, a través de su cuenta de twitter, que «en pruebas de fondo, casi nadie corre tanto como los atletas africanos. Pero, curiosamente, en los días suaves, casi todos ruedan mucho más rápido que ellos«.
El catalán, que hace apenas una semana decía adiós a la competición oficial, reflexionaba sobre el cómo enfrentamos el entrenamiento la mayoría de los populares: «un corredor que corre en 50′ el 10K, fácilmente rueda un domingo 8K a 5’30»«, explica.
«Igual puede ser que no sea capaz de llevar el cuerpo tan al límite, y la diferencia entre fácil y difícil no es muy grande«.
En Strava es habitual ver situaciones de este tipo: «rodaje suave«, «rodaje regenerativo«, «rodaje precompetición» junto a ritmos apenas veinte o treinta segundos más lentos que en competición, y en unas pulsaciones muy similares a lo que puede ser rodar cercano al umbral.
Y por mucho que los expertos nos digan que la mayoría del entrenamiento hay que hacerlo en zonas que no supongan esfuerzo, la tiranía de mirar el reloj y ver ritmos que «entendemos lentos», puede más que nosotros.
Afortunadamente los PROs van a otro ritmo
Si algo estamos aprendiendo de los noruegos, es que las verdades universales del entrenamiento, aquellas que entendíamos como auténticos dogma de fe, están quedando en desuso: hace unos días sabíamos que Kristian Blummenfelt entrenaba más de la mitad de la semana por debajo del 55% de su FTP, y estos últimos días hemos visto a Gustav Iden reconocer que se ha pasado con las vacaciones y que no pasa nada.
Marten Van Riel, uno de los mejores triatletas de corta de la actualidad, ha vuelto recientemente de las vacaciones y se encuentra en plena pretemporada.
Y no ha empezado a ritmos de competición: en absoluto. El domingo se enfrentaba a 20 kilómetros de trail, acompañado por su perro. ¿El ritmo? 5’04».

Para alguien que es capaz de correr un 10K en competición por debajo de treinta minutos, un esfuerzo mínimo. De hecho las pulsaciones medias a lo largo de esos veinte kilómetros lo dicen todo: 115.
El miércoles, otra salida en las mismas condiciones: junto a su mascota y un amigo, 11,68 kilómetros a 4’58» de media. Y las pulsaciones, más bajas si cabe, en una media de 113.




Salida en bici del amanecer al atardecer
Este martes, día más corto del año, en la bici se enfrentó a un entrenamiento similar, tal como contó en Instagram. «Mañana es el día de menos luz de todo el año, así que voy a aprovechar para rodar con la bicicleta todo el tiempo que pueda», comentaba en sus stories.
Salió al exterior con las primeras luces, y volvió a casa cuando ya anochecía. En total, 8:41:24 de salida en las que rodó algo más de seis horas y media para completar 198 kilómetros de bici.




¿Los ritmos, de nuevo? 29,1 kilómetros de media. Pero siendo ciclismo fijémonos mejor en los datos de potencia: 143 vatios, un auténtico paseo.
Así que la próxima vez que alguien en tu feed de Strava escriba eso de «rodaje suave»… Recuérdale que los PROs se lo toman mucho más suave.
