Volver al lugar donde empezó un año increíble. Con esa idea en mente va Fernando Zorrilla al duatlón de Híjar tras resurgir en la localidad turolense después del accidente que sufrió en 2022. En Planeta Triatlón hemos podido hablar con él como previa a lo que se viene dentro de poco más de una semana.
También hemos podido hablar sobre la pretemporada que, según él, ha sido concentrada y una estrategia cuidadosamente planificada. El objetivo de esta preparación es que Fernando Zorrilla busca un delicado equilibrio entre las competiciones nacionales e internacionales.
Cariño enorme a la prueba que vivió su regreso triunfal
Un año y medio después de su accidente, la participación de Zorrilla en el Campeonato de España no es solo un retorno a la competencia, sino también un hito importante en su carrera. Esta carrera, más que un evento deportivo, simboliza la resiliencia y el compromiso constante del vigente campeón con el triatlón.
«Hace un año que volví a competir en Híjar. Es especial porque fue la carrera de la que mejor recuerdo tengo de toda mi vida«. Esta declaración destaca el significado personal que la actual sede del campeonato de duatlón nacional de media distancia tiene para él.
Además, su conexión con Aragón, su tierra natal, añade una capa más profunda a su experiencia en Híjar. «En mi pasado he competido mucho a nivel autonómico en Aragón», recuerda. Con esta frase se evidencia su arraigo en la región y el orgullo que siente al competir en su tierra.
Esta competición además de ser un testamento de la habilidad atlética del vigente campeón nacional, también es una oportunidad para reconectar con sus orígenes y la comunidad que lo ha apoyado a lo largo de su desarrollo como deportista.

La complejidad de la carrera y su apoyo comunitario
El clima impredecible de Aragón, con sus caprichos y sorpresas, emerge como un factor determinante en la carrera, una realidad a la que Zorrilla presta especial atención. «Si la climatología se pone un poco adversa, puede marcar mucho la prueba», señala, destacando cómo esta variable, a menudo pasada por alto, añade complejidad a la prueba.
Esta incertidumbre climática se ve contrarrestada por el calor humano y el apoyo ferviente del público en Híjar, un elemento que valora profundamente. «Sigue manteniendo esa esencia de que es en un pueblo pequeño, que los voluntarios son gente del pueblo…», describe, resaltando cómo, en una región conocida como ‘España vaciada’, el evento se convierte en un símbolo de unión y orgullo comunitario. Este apoyo del público eleva el espíritu de los atletas y refuerza la importancia del deporte en la cohesión de la comunidad.
Dentro de este marco de desafíos climáticos y apoyo comunitario, se destacan las exigencias físicas del circuito, especialmente las subidas a la ermita y la carrera a pie, que Fernando identifica como los retos más significativos. «Este año la gente va a llegar un poco más preparada», anticipa, aludiendo a que la experiencia del año anterior ha influido en los participantes élite que acuden este año.
«Quiero competir a nivel internacional, pero intentaré seleccionar un poco las pruebas que peguen»
En el umbral de una nueva temporada, el triatleta aragonés se enfrenta a los desafíos con una preparación meticulosa y una estrategia bien pensada. Su proceso de preparación para este año destaca por su singular enfoque: «Ibiza fue la última prueba que hice. Ha sido una pretemporada bastante corta», comenta, revelando un régimen que combina entrenamiento específico con actividades variadas.

En medio de esa pretemporada, el monte ha jugado un papel fundamental: «Han sido meses en blanco en invierno, pero he estado combinando la preparación con algo de bici de montaña y monte. Ha sido tiempo de no centrarme tanto en el rendimiento y hacer cosas que me apetecía».
Mientras se sumerge en la rigurosidad de los entrenamientos, Fernando Zorrilla también navega por el complejo mundo de las competiciones, buscando un equilibrio entre los eventos nacionales e internacionales. «Quiero competir a nivel internacional, pero intentaré seleccionar las pruebas que tengan sentido», explica.
La intersección entre su trabajo y su pasión por el triatlón define en gran medida su vida. «Estoy en un punto en el cual seguramente tengo el mejor equilibrio», afirma. Dentro del equilibrio que debe encontrar, Zorrilla tiene claros algunos objetivos: «Quiero competir a nivel internacional, pero seleccionar pruebas cercanas para no gastar las vacaciones anuales de mi trabajo. Intentaré entrar en IRONMAN Valencia 70.3 y otras pruebas cercanas. No lo tengo cerrado todavía, pero el planteamiento es hacer carreras internacionales que estén a una distancia que me permita ir en el fin de semana o gastando pocos días de vacaciones.»
