En Hamburgo, una ciudad entregada al triatlón desde hace más de dos décadas, Matt Hauser volvió a imponer su ley. El australiano, actual líder del ranking mundial, repitió victoria en las Series Mundiales de con una actuación impecable, idéntica en guion y resultado a la del año pasado. Fue primero en casi todo: desde el agua hasta el momento decisivo, en el que volvió a exhibir ese cambio de ritmo que lo ha convertido en el principal candidato al título.
La prueba, disputada en formato sprint, no dio margen al error. Ni el estrecho circuito urbano ni la lluvia que cayó durante el segmento ciclista impidieron que Hauser firmara una de las actuaciones más sólidas del año. Solo Vasco Vilaça fue capaz de seguirle el ritmo, pero acabó claudicando en los últimos ochocientos metros, por tercer año consecutivo.
Una carrera sin pausa
El guion de la prueba fue claro desde el primer tramo. Con la lluvia aún cayendo sobre el lago Binnenalster, el italiano Alessio Crociani marcó el ritmo en la natación, saliendo del agua en 8:32. Tres segundos después, aparecía Hauser, seguido de cerca por Miguel Hidalgo y un grupo estirado de más de veinte triatletas separados apenas por veinte segundos.
La transición del australiano fue perfecta. En cuestión de metros se colocó en cabeza de un grupo delantero que pronto se redujo a doce unidades. Henry Graf, ídolo local, intentó la machada al escaparse en la primera vuelta del sector ciclista, pero su ofensiva no cuajó. Aquel primer intento dejó claro que el grupo delantero no estaba dispuesto a dejar que nadie se marchase.
El resto del segmento estuvo marcado por caídas y abandonos: Tom Richard no pudo continuar tras irse al suelo, mientras que Reese Vannerson, reciente ganador de Copa del Mundo, sufrió un pinchazo que lo dejó fuera de juego. A mitad de carrera, el grupo cabecero mantenía once segundos sobre los perseguidores, una diferencia que se dobló en la penúltima vuelta hasta los 26 segundos y que terminó siendo de medio minuto al comenzar los cinco kilómetros finales.
Hauser, sin rival en la carrera a pie
A esas alturas, solo un ataque muy serio podía romper la carrera, y llegó en cuanto se pusieron las zapatillas. Hauser, como en Hamburgo 2024, fue el primero en apretar. Su ritmo solo encontró respuesta en Vilaça, que aguantó a su estela durante una vuelta completa. Crociani, Hidalgo y Graf perdían metros, sin capacidad para reaccionar.
Fue en el último kilómetro cuando el australiano soltó el hachazo definitivo. Con un gesto casi idéntico al del año pasado, cambió de ritmo a falta de 800 metros y se marchó con una facilidad insultante. No miró atrás, ni siquiera cuando ralentizó para celebrar. Paró el crono en 50:07, siete segundos por delante de Vilaça.
El portugués, que ya fue segundo en 2023 y 2024, volvió a quedarse a las puertas del oro. Por detrás, Crociani se llevó el duelo por el bronce ante Hidalgo, mientras que Henry Graf, a pesar de su caída, fue quinto.
Cantero, el mejor español
David Cantero volvió a demostrar que su talento no es flor de un día. Octavo, con un tiempo final de 51:09, fue el mejor español en meta y confirmó lo que ya decía su técnico Roberto Cejuela en la previa: «Van a intentar que David no llegue en cabeza. Todo el mundo trabaja para evitarlo». El madrileño salió del agua en el puesto 20, pero logró engancharse al grupo delantero en bici y sacar partido de su arma principal: la carrera a pie.
Con su resultado, Cantero suma su tercer top10 de la temporada y sigue consolidándose como uno de los grandes nombres del triatlón internacional. También lo hizo Roberto Sánchez Mantecón, aunque sin la brillantez esperada. El valenciano no pudo meterse en el grupo delantero y acabó fuera del top15.

Cejuela ya lo advertía: «El circuito no da tregua y obliga a tomar decisiones en segundos. Incluso aunque se bajaran en un mismo grupo, hay diferencias de 10 o 15 segundos entre los triatletas». La carrera lo confirmó. En Hamburgo, una mala posición en bici es sinónimo de estar fuera.
La hoja de servicios de Hauser
Con esta victoria, Hauser acumula ya tres oros (Mooloolaba, Yokohama y Hamburgo) y dos platas (Abu Dhabi y Alghero) en esta temporada. La regularidad ha sido su mejor aliada en una lucha por el título mundial que se decidirá en octubre en su tierra, en la Gran Final de Wollongong. Para entonces, podría llegar con el campeonato virtualmente sentenciado.
El australiano ya demostró su madurez en 2024 pese a un cierre difícil, y esta temporada ha dado un paso más. En Hamburgo, no solo volvió a ganar: lo hizo con autoridad, repitiendo cada gesto, cada movimiento y cada ataque que lo llevaron al oro hace un año.
La conclusión es simple: Matt Hauser ya no es una promesa. Es el hombre a batir.
