Imogen Simmonds culpabiliza al sexo con su pareja por su dopaje

Nuevo escándalo de dopaje en el mundo del triatlón. Hace instantes se ha visto sacudido por las recientes declaraciones de Imogen Simmonds, quien reveló que fue notificada de un resultado positivo en un control antidopaje fuera de competición realizado el 8 de diciembre de 2024, en la antesala del Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3 en Taupō.

La triatleta suiza, conocida por su consistencia y compromiso con el deporte limpio, ha salido a dar explicaciones desde su cuenta de Instagram y defender su inocencia en un caso que plantea una situación poco común dentro del alto rendimiento.

«Ingresó en mi sistema por fluidos corporales»

Según la triatleta de HOKA, la sustancia encontrada en su muestra fue un metabolito de ligandrol, un modulador selectivo del receptor de andrógenos (SARM) utilizado para el desarrollo muscular. No obstante, la cantidad detectada fue extremadamente baja, «equivalente a un grano de sal en una piscina olímpica«, afirmó en su comunicado.

La deportista aseguró no tener conocimiento de la sustancia ni de cómo pudo haber ingresado en su organismo. Tras recibir la notificación, contrató un equipo legal especializado que inició una investigación para esclarecer la situación: «a través de investigación y análisis, descubrimos que mi pareja llevaba tiempo ingiriendo ligandrol para mejorar su físico personal, algo que yo desconocía«, explicó.

Imogen Simmonds
Foto: T100 Triathlion World Tour

Para reforzar su defensa, ambos se sometieron a un análisis capilar que demostró que Simmonds nunca había consumido la sustancia, mientras que su pareja sí había dado positivo en la misma prueba. Además, sus registros de controles antidopaje muestran un test negativo seis días antes y otro 22 días después de la prueba en cuestión, lo que refuerza su versión de una contaminación accidental a través del contacto íntimo.

La explicación de los hechos es la siguiente, por parte de la triatleta: «en consecuencia, teniendo en cuenta la cronología de los hechos: concretamente, que di negativo en un control antidopaje seis días antes y 22 días después, y que mi pareja y yo mantuvimos relaciones íntimas tanto el día de mi control antidopaje del 8 de diciembre de 2024 como el día anterior, mi equipo jurídico y yo hemos llegado a la conclusión de que esta sustancia entró en mi organismo a través de la transferencia de fluidos corporales«, aseguró.

Con esta información, han contratado a un experto en la materia para defender su caso ante IRONMAN y la International Testing Agency (ITA), esperando demostrar su inocencia dentro de los plazos establecidos.

«Soy una firme defensora del deporte limpio»

Para Simmonds, este episodio ha sido devastador: «siempre he tomado muy en serio mis obligaciones antidopaje y soy una firme defensora del deporte limpio, por lo que ver mi nombre asociado con una sustancia prohibida es desgarrador«, confesó. La triatleta ha sido sometida a controles regulares durante su carrera, sin que antes hubiera tenido ningún problema.

Imogen Simmonds
Foto: T100 Triathlon World Tour

Su caso no es el primero de este tipo en el deporte de alto rendimiento. Existen antecedentes de atletas que han sido sancionados por contaminaciones accidentales, ya sea a través de suplementos, alimentos o, como en este caso, por contacto con otra persona: «no soy la primera atleta a la que le ocurre esto y probablemente no seré la última, por lo que espero que mi historia ayude a generar conciencia sobre este tipo de contaminación«, señaló.

En un momento en que la lucha contra el dopaje sigue siendo un tema central en el triatlón profesional, este tipo de casos abren un debate sobre la necesidad de mejorar los protocolos de investigación y las posibilidades de defensa para los atletas que alegan inocencia.

Fuente

X