Insólito: hacen cola para subir al Everest

Subir a la cima de la cumbre más alta del mundo en el Everest ya se ha desvirtuado. Es que cada vez son más las personas que intentan subir y en el 2018 se registró el récord: 802 lo lograron. A pesar de ello, en este 2019 el número crecerá si no se le pone un límite o se toman más recaudos.

Con un costo aproximado de 60 mil euros para lograr todo el recorrido, este descontrol ocasionó que en esta temporada ya sean 10 los alpinistas que fallecieron en el intento.

Sucede que ante la masiva concurrencia y poco control, se han formado inesperadamente colas tanto en los campos base como en plena cúspide.

Aunque esto pareciera poco probable, lo cierto es que quienes han sido testigos de esa situación hablan de un hacinamiento y congestión en la ruta desde el campamento, con filas de 4 personas de ancho hasta la cima.

“Todos intentaban escalar a la vez”, expresan casi atónitos.

A pesar de este panorama, algunos sherpas bajan el tenor de la polémica: “Debido a que hay pocas ventanas por el clima que permiten ascender con mayores comodidades, es que esto suele suceder ni bien se presenta buen tiempo. Todos se desesperan por aprovechar el momento”.

El miércoles pasado, por ejemplo, alrededor de 250 personas partieron de la base, a unos 7.900 metros de la cima, rumbo a la cumbre, alcanzando a subir más de 200.

El panorama, de no haber un ente regulador de la situación, se descontroló y nadie logra encaminar la situación.

Como si fuera poco, la basura que se encuentra en la montaña es incalculable.

¿El problema? Un animal llamado “hombre”.

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