IRONMAN Wales 2020 agota dorsales… ¡en dos horas!

Hace unos días María Puig nos hablaba de su experiencia en IRONMAN Wales 2019. «Es más duro que Lanzarote«, decía, refiriéndose a los 2.500 metros de desnivel acumulado del segmento ciclista, los 600 de la carrera a pie, y las duras condiciones climatológicas en que tradicionalmente se disputa.

Pues bien, el interés suscitado por la prueba parece que ha eclosionado definitivamente este año, y ya puede jactarse de ser el IRONMAN que más rápido cuelga el cartel de no hay dorsales. Ayer se abrían las inscripciones para la décima edición de la prueba, que tendrá lugar el próximo 6 de septiembre de 2020, y apenas han durado dos horas a la venta. Si tratáis de comprar dorsal en la página oficial, solo podréis acceder a la opción de apuntarte a la lista de espera.

Desde IRONMAN ya esperaban una acogida de este calibre, ya que en el propio correo en que anunciaban la apertura, recomendaban hacerse con el dorsal lo antes posible. «En años anteriores se agotaron los dorsales muy rápido«, se puede leer en la newsletter, «y ya estamos en el nivel cuatro de precios debido a la gran demanda de entradas prioritarias. Como es el décimo aniversario, esperamos que en esta ocasión se vendan aún más rápido«.

A la altura de Frankfurt

Wales es una prueba que no para de crecer. En 2012 contaba con 1.314 inscritos, y en 2018 ya superaba los 2.200. El dato de 2019 aún no está disponible, pero es de suponer que en este próximo décimo aniversario se supere el récord de la prueba.

Con esta premura en la venta de dorsales, la carrera galesa se pone al nivel de los principales IRONMAN de Europa, como Frankfurt, que tarda menos de una semana en agotar los dorsales, o Austria, que es, con más de 2.700 participantes, de los que más público arrastra.

Un recorrido para estar muy preparado

Como decíamos al principio, lo que más llama la atención de Gales es el durísimo recorrido al que se enfrentan los deportistas. Ya en el primer segmento, en el que se mezclan las aguas del Mar de Irlanda y el Océano Atlántico, las temperaturas a las que se nada rondan los dieciséis grados. No apto para cualquiera.

Tras una transición de más de un kilómetro, en el que incluso se permite usar zapatillas de deporte, los participantes se enfrentarán a 180 kilómetros de bicicleta con viento, frío y un importante desnivel. Y la maratón final no tiene nada de fácil, en absoluto, con un fuerte desnivel a lo largo de las cuatro vueltas sobre las que se disputa.

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