Joe Skipper encara IRONMAN Arizona, que se disputa el próximo 16 de noviembre, con la intención de firmar un resultado sólido en lo que podría ser su última carrera de la temporada.
El británico llega tras varias semanas de trabajo meticuloso, con una carga importante de volumen y un control minucioso de ritmos y sensaciones, tal y como ha contado en su último vídeo de YouTube: a lo largo de más de media hora de reportaje, narra cómo ha vivido estas últimas últimas semanas antes de la cita.
La prueba contará con un cartel de primer nivel: en la lista de profesionales figuran nombres como Sam Long, Rasmus Svenningsson, Ben Kanute o Matt Hanson. Entre la representación española destaca Gonzalo Fuentes, que disputará en Arizona su última prueba como profesional tras anunciar hace unos meses su retirada.
Una preparación sin margen de error
Tal como se puede ver en el vídeo, en una de las jornadas más completas Joe combinó una carrera de catorce kilómetros con tramos en zona 2, una sesión de natación con series de cien y doscientos metros a ritmo de umbral, y un trabajo posterior en bicicleta con series de alta intensidad.
Su rutina, que compagina con su faceta familiar, refleja una planificación centrada en llegar al día de la prueba con la máxima frescura posible.

El británico ha insistido en la importancia de la constancia más que en los picos de forma. En su análisis de las últimas semanas, señaló mejoras evidentes respecto a sesiones previas, corriendo veinte segundos más rápido por kilómetro con una frecuencia cardiaca inferior. «Hoy he tenido que subir el ritmo para alcanzar las pulsaciones de umbral. Eso demuestra que el trabajo empieza a notarse», comentó en uno de sus vídeos.
Objetivo: volver a su mejor nivel
Skipper afronta IRONMAN Arizona con objetivos concretos. Confía en salir del agua a unos tres minutos de la cabeza, completar el segmento ciclista cerca de las cuatro horas y encarar la maratón con margen para correr por debajo de 2h40. «Si te bajas de la bici y te sientes bien desde el principio, todo cambia. Los primeros veinte kilómetros pasan sin dolor y solo tienes que apretar en la última parte», explicó.
En la preparación ha dado especial importancia a la eficiencia aerodinámica y al control del esfuerzo. Recientemente completó un test que confirma que mantiene la potencia necesaria para rendir al nivel de 2022, cuando rozó el podio en Kona. «Me encuentro mejor en los entrenamientos y los números son buenos. Ahora solo queda ejecutar», afirmó.
Skipper viajará a Gran Canaria para una breve concentración con su patrocinador Alpha Financial Systems antes de volar a Estados Unidos. Llegará a Arizona nueve días antes de la carrera, con tiempo suficiente para aclimatarse y ultimar los detalles del material.
Si todo sale según lo previsto, el británico espera cerrar el año con una actuación que le devuelva a la primera línea del triatlón de larga distancia.
