Juantxo García valora con nosotros cómo fue la última edición del Duatlón Villa de San Vicente

Después de 48 horas de la finalización de la tercera edición del Duatlón Villa de San Vicente «Trofeo Bodegas de Sonsierra», las cosas se ven más claras para poder hacer una valoración. En términos deportivos, los protagonistas de la prueba fueron Aimar Murua y Esther Rodríguez quienes se llevaron la victoria en sus respectivas categorías.

En cuanto a todo lo exterior de lo que es la pura competición, el protagonismo recayó en la localidad de San Vicente y toda la comarca de la Sonsierra. Hemos querido volver a hablar con Juantxo García, organizador de la prueba, para que nos haga una valoración de la edición «que tenía desde un primer momento en la cabeza», como afirmó a este medio la semana pasada.

Una prueba que deja huella

«Desde el Duatlón de San Vicente, 48 horas después de la resaca, estamos todavía un poco saboreando el éxito conseguido. El buen sabor de boca que se nos ha quedado este año,» inició el organizador, destacando el ambiente positivo.

Este año, la prueba se enfrentó a condiciones meteorológicas especialmente duras, que lejos de desanimar, subieron un punto la intensidad de la prueba. «El frío y el aire que hizo, todavía hizo más dura la prueba si cabe. El evento ya está catalogado como uno de los Duatlones más duros,» comentó.

El éxito de la organización fue palpable. El evento se desarrolló sin incidentes y de acuerdo con lo planeado, algo que no pasó desapercibido para García. «La prueba salió sin ningún incidente. Salió tal y como la habíamos pensado y como la habíamos planeado«.

«Todas las críticas que hemos tenido han sido constructivas»

Dentro de la conversación que mantuvimos con el responsable del evento, un aspecto que brilló por su importancia fue el feedback recibido tras la competición. Este apartado se convierte en un pilar fundamental para la mejora y evolución del Duatlón Villa de San Vicente.

«En cuanto a los comentarios de los participantes, hasta ahora lo bueno es que todas las críticas o todas las aportaciones que hemos tenido han sido constructivas,» expresó García. Sus palabras evidencian una comunidad involucrada y comprometida con el enriquecimiento de la prueba.

Las propuestas de mejora abarcan desde aspectos logísticos hasta detalles que enriquecen la experiencia del atleta post-evento. «Por ejemplo nos comentaban que si el año que viene podemos poner cajas, si el año podemos hay que poner más cubos, pues se pondrán más cubos, etcétera, etcétera,» detalló el organizador.

Además, se mencionaron ajustes en la oferta de avituallamiento, buscando un balance más acorde a las necesidades y preferencias de los atletas. «Igual mejorar el avituallamiento postmeta. Poner algo, pues como dicen, caldo caliente o más cosas saladas en vez de tanto dulce».

El impacto en la comarca y la economía local también fueron temas importantes para el director del evento. «Lo que queremos es que la gente no se deje el dinero en las inscripciones, sino que se deje el dinero en la comarca cuando venga a pasar el fin de semana,» destacó, resaltando lo importante que supone la prueba para el evento.

Seguir construyendo éxito con los pies en la tierra

Una de las declaraciones más emotivas de Juantxo García durante nuestra conversación revela el verdadero espíritu del Duatlón Villa de San Vicente: «No es un simple duatlón. Es el duatlón de San Vicente hecho por voluntarios y para participantes con todo el cariño«. Esta frase encapsula no solo la esencia de la prueba, sino también el corazón y el alma que la comunidad pone en su organización.

Dentro del espíritu de comunidad y cariño que define al Duatlón Villa de San Vicente, Juantxo García expresa una filosofía sensatez respecto al futuro del evento. «Para el año que viene en principio no hay pensado grandes cambios,» señala.

carrera a pie
Foto: Duatlón Villa de San Vicente

El organizador del evento continúa, «en ningún caso nos vamos a volver locos«. A pesar del éxito y la popularidad creciente del Duatlón, el equipo detrás de la organización opta por evitar la tentación de expandir el evento de manera que podría comprometer su calidad. La mención específica a mantener el número de participantes entre 150-160, destacando la importancia que le dan desde la organización a la calidad sobre sobre la cantidad.

Esta filosofía se extiende también al aspecto económico del evento. «No vamos a subir el precio de las inscripciones,» afirma García, reconociendo el impacto que las decisiones organizativas pueden tener en los participantes.

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