La resaca del Campeonato del Mundo de IRONMAN en Kona todavía está presente, aunque estará más presente en casa de Patrick Lange celebrando ese tercer triunfo en tierras hawaianas. En la otra cara de la moneda, tenemos el bajón de rendimiento de Sam Laidlow en la maratón, el abandono de Gustav Iden o el 35º puesto de Kristian Blummenfelt.
Esta posición tan baja en la clasificación fue algo sorprendente para muchos si tenemos en cuenta todos los avisos que ha ido mandando al mundo, a través de publicaciones de Strava donde mostraba unos datos en los entrenamientos de auténtica locura. En el día de ayer, los compañeros de Global Triathlon Network publicaron una entrevista con el noruego donde detalla los motivos de la mala jornada del sábado.
«Quizá fui demasiado agresivo»
Kristian Blummenfelt, en esa entrevista, enfrenta una introspección tras ese decepcionante rendimiento en Kona. La charla está realizada tras 24 horas de finalizar la prueba, el campeón compartió sus aprendizajes y la autocrítica que lo impulsan a ajustar su estrategia para volver con fuerza el próximo año.
«No creo que la ausencia de mi entrenador afectara mi rendimiento«, afirmó el noruego. Para él, los factores decisivos fueron sus decisiones en el transcurso de la carrera. El triatleta se dejó llevar por la intensidad desde el inicio en la bicicleta, especialmente al tratar de seguir el ritmo de Magnus Ditlev.

“Quizá fui demasiado agresivo y no jugué bien mis cartas en la bici, lo que me costó mucho para el tramo de carrera”, explicó. Blummenfelt sabe que la preparación previa fue adecuada, pero confiesa que su estrategia en el día de la carrera fue lo que acabó pasándole factura.
La posición en la bicicleta también fue un factor a considerar. Este año, optó por una postura más agresiva, lo que posiblemente complicó la absorción de líquidos y nutrientes durante el recorrido: «mi posición era mucho más baja en la parte frontal que en años anteriores, y eso puede haber afectado la facilidad para absorber fluidos”, reflexionó.
Blummenfelt admite que, incluso durante la carrera, ya estaba evaluando sus errores: “tuve tanto tiempo en solitario allá afuera, y con 15 kilómetros por recorrer, no podía evitar pensar en todo lo que habíamos hecho y en lo que aún necesitamos mejorar”.
Estará en el próximo Kona
Un aspecto innovador en su entrenamiento ha sido el método de calor noruego, una técnica que, a pesar de su potencial, no le funcionó en Kona como esperaba: «ayer me sentí frito», comentó en tono de autocrítica.
Tras esta experiencia, considera incorporar nuevas adaptaciones en sus entrenamientos para enfrentar mejor las condiciones de calor y la humedad: «llevamos años usando sensores de calor para recopilar datos y entender cómo la temperatura afecta nuestro cuerpo, pero definitivamente hay áreas en las que podemos mejorar”.
De cara a 2025, Blummenfelt reflexiona sobre cómo equilibrar un calendario de pruebas que se ha vuelto cada vez más denso: «no siento que haya competido demasiado este año«, dijo, pero considera necesario ajustar su enfoque en ciertas pruebas clave y evitar el desgaste excesivo que genera una temporada tan extensa.

El triatleta de Cadex enfatiza que su objetivo es regresar a Kona más fuerte, pero también enfocado en pruebas que realmente desafíen sus habilidades. Para volver a la meca del triatlón tendrá que esperar a 2026 que es el año en el que Hawaii tendrá que acoger a los profesionales masculinos, a la espera de lo que se decide con esta separación entre categoría femenina y masculina.
Kona no ha sido su mejor experiencia, pero Kristian Blummenfelt, en su habitual tono optimista y autocrítico, no duda en usar cada error como un trampolín para mejorar: «aprendemos de estas carreras decepcionantes para ver cómo podemos regresar mejor”, aseguró. Ahora, en su merecido descanso de temporada, el oro olímpico en 2021 solo piensa en su próximo desafío.
