La gran apuesta de Rudy von Berg

Rudy von Berg llega al Mundial IRONMAN 70.3 de Marbella con una idea muy clara: cerrar la temporada con una actuación sólida y medible.

Después de un año en el que ha alternado buenas sensaciones con cierta falta de chispa en los grandes días, el estadounidense busca reencontrarse con su mejor versión en una distancia que no corría desde 2019. Entonces subió al podio en el Mundial de Niza, por detrás de Gustav Iden y Alistair Brownlee.

El balance de 2025 deja cuatro carreras de nivel —Oceanside, Texas, Frankfurt y el Mundial IRONMAN de Niza—, todas ellas terminadas con solvencia, pero sin el punto extra que mostró en temporadas anteriores.

En el ranking del IRONMAN Pro Series ocupa la décima posición, aunque en Marbella podría escalar hasta la sexta si logra un resultado consistente. El salto económico sería considerable: una diferencia de 30.000 dólares entre ambos puestos.

Rudy von Berg
Foto: Talbot Cox

Un calendario rediseñado para rendir mejor

En la entrevista previa con Bob Babbitt, Von Berg reconocía que su temporada 2024 había sido un ejemplo de lo que no debe repetirse.

«Pensé que podía hacer T100 y, al mismo tiempo, rendir en Kona y Roth, pero me equivoqué. Me faltaba frescura y me costaba volver a entrenar con intensidad después de cada Ironman», explicaba. En 2025 ha reducido su carga a cuatro pruebas largas y ha introducido bloques de recuperación más amplios tras cada competición.

Su objetivo ha sido llegar a cada cita con margen de mejora, en lugar de arrastrar fatiga de un bloque a otro. «Prefiero hacer cinco carreras buenas que ocho mediocres», resume. Tras Ironman Texas dedicó casi diez días al descanso activo antes de volver a entrenar, consciente de que en su caso el exceso de volumen penaliza más que la falta de carga.

Marbella, además, se adapta bien a su perfil. El circuito, con tramos largos de subida y bajada, le recuerda a Niza, aunque con menos exigencia técnica en los descensos.

Aun así, Von Berg no olvida lo que ocurrió en el Mundial de larga distancia, donde perdió contacto con los mejores en los tramos más duros. «No estoy entre los más ligeros, así que me exige encontrar un ritmo constante para no quedarme cortado», reconocía. En ese sentido, ha citado como ejemplo lo ocurrido con Kristian Blummenfelt en Kona 2023, cuando el noruego salió demasiado fuerte en bici tras Magnus Ditlev y acabó pagándolo al final. «A veces la ambición te juega en contra», añadía.

Un regreso simbólico al 70.3

Han pasado seis años desde que Von Berg disputó por última vez un Mundial de media distancia. En Marbella busca cerrar un ciclo que lo consolidó como uno de los nombres más regulares de la larga, pero que también marcó el punto de inflexión hacia otro tipo de preparación. «No he tenido un 70.3 realmente bueno desde que me centré en los fulls. Este me lo tomo como una oportunidad para volver a disfrutar compitiendo a ritmos más altos», explicaba.

El objetivo es realista: entrar en el top-10 y sumar los puntos necesarios para avanzar posiciones en la Pro Series. Sabe que delante estarán los mismos nombres que marcan el pulso del circuito —Blummenfelt, Iden, Stornes, Høgenhaug o Thompson— y que la carrera será rápida desde la natación. Pero no busca un resultado heroico, sino una ejecución controlada.

Su planteamiento es simple: correr con cabeza. En Niza, admitió, pecó de impaciencia al liderar demasiado pronto la bici.

En Marbella quiere hacer lo contrario: reservar energías y esperar el momento oportuno. «Entrar con humildad» fue la expresión que usó. Quizá esa sea la gran diferencia respecto a otras temporadas: menos fuego de artificio y más cálculo.

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